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viernes, 9 de marzo de 2018

Mágicos momentos del running

Atarte las zapatillas a la primera con la presión correcta de los cordones.
Estrenar una camiseta nueva.
Aprender a usar una nueva función del reloj.
Inscribirte a tu primera carrera.
Esperar a que den la salida en tu primera carrera.
Terminar tu primera carrera (y no ser el último).
Salir a correr con lluvia (y disfrutarlo).
Salir a correr con calor (y disfrutarlo).
Hacer una buena tirada larga en solitario.
Hacer una buena tirada larga con amigos.
Recoger tu dorsal en la feria de un maratón internacional.
Correr en el extranjero.
Correr en Central Park.
Correr en el pueblo de Maratón (Grecia).
Beber una cerveza al terminar una carrera.
Que el semáforo se ponga en verde justo cuando llegas a él.
Coger un avión para una carrera y ver en la cola de embarque a gente con pintas de ir a la misma carrera que tú.
Cantar el “New York, New York” justo antes de empezar a correr el Maratón de Nueva York.
Que te llegue un email para decirte que te ha tocado el dorsal en la lotería de la carrera.
Terminar un entrenamiento con la sensación de que estás en plena forma a falta de dos semanas para tu maratón.
Correr los últimos kilómetros del maratón pasando a gente sin parar.
Levantar los brazos en la meta y sonreír.
Martín Fiz y Abel Antón luchando por el mundial.
Poder correr con uno de tus ídolos (a tu ritmo).
Ver a los mejores corriendo a ritmo de récord mundial.
Correr a tope y ver lo lejos que estás de los ritmos de récord mundial.
Cruzarte con otro corredor y que te responda al saludo.
Una coleta al viento bajo una gorra.
Cruzarte con una mirada mientras corres.
Que tu reloj te diga que has conseguido un nuevo récord.
Batir tu MMP en una distancia.
Quedarte cerca de tu MMP con veinte años más.
Que pasen los años y sigas teniendo ilusión por correr.
Que justo cuando ya te empiezas a aburrir de correr en la cinta se ponga a correr delante alguien atractivo.
Pringarte los dedos al abrir un gel y chupártelos.
Tener un día de mierda y arreglarlo corriendo.
Que alguien te diga que te ve fino filipino.
Tomarte el pulso a la mañana y comprobar que está muy bajo.
Meter unas zapatillas en la maleta cuando te vas de viaje por trabajo.
Correr en una ciudad nueva.
Ver las fotos de tu carrera y que parezcas un atleta de los buenos.
Ganarle un esprint a un amigo.
Terminar las series y haberlas hecho todas perfectas.
Terminar la tirada larga y tener ganas de correr más kilómetros.
Escuchar el viento mientras corres por un camino solitario.
Correr por un bosque tranquilo.
Correr junto a un río.

(Continuará).

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