viernes, 1 de julio de 2016

Gorbea Beat the Sun, o cómo los sueños dan dolor de piernas

Cuando hace algo más de 10 años escribí el libro “Gorbea, un año doce ascensiones” (editado por la Diputación Foral de Bizkaia), soñé que un buen complemento al libro sería una última ruta que uniera Bilbao con la Cruz, algo que es una excursión tradicional para muchos clubes de montaña de Bilbao.
En el verano del 2013, como lo seguía soñado, hice la ruta caminando desde mi casa de Bilbao hasta la Cruz y bajada a Pagomakurre, y según la hacía, comencé a soñar en hacer la ruta completa ida y vuelta.
 
En la Cruz, a mitad de la aventura.

Más tarde, el año pasado, descubrí la carrera “Asics Beat the Sun”, que por equipos y a relevos da la vuelta al Mont Blanc (unos 150 km) en lo que dura el 21 de junio, el día más largo del año, en Chamonix: 15 horas y 44 minutos. No tengo que decir que eso me hizo soñar una vez más, pero como es casi imposible que me seleccionen para formar parte del equipo europeo para la carrera de Asics, pues el sueño se convirtió en mi particular “Gorbea Beat the Sun”, esto es, hacer en solitario y sin ayuda externa la ruta Bilbao Gorbea Bilbao en lo que dura el día más largo del año en Bilbao, 15 horas y 24 minutos.
Y así, soñando, como quien no quiere la cosa, inicié esta aventura.
Pero yo soy un soñador realista, y en los meses pasados poco a poco he ido atando cabos y organizando lo que iba a necesitar para tener éxito en la empresa: he repasado la ruta mentalmente muchas veces; he ido tres veces a los tramos menos conocidos por mí para entrenar y para marcar los cruces donde tenía más posibilidades de despistarme; he ido anotando todo lo que iba a necesitar; decidí dónde iba a dejar el coche para tener comida, agua y ropa tanto a la ida como a la vuelta;… En fin, que no quería dejar nada al azar que me pudiera fastidiar el día. Cuanto más loca es la aventura, más cuerdo ha de ser el aventurero, dicen.
Luego debía elegir bien el día. Lo suyo sería, como es lógico, hacerlo el 21 de junio, pero este año caía en martes y me coincidió con unos días de cansancio y con pronóstico del tiempo no muy bueno, así que lo dejé para el sábado 25 de junio. Pero como mi cuerpo no estaba muy bien por un catarro, y también había posibilidad de lluvia, al final lo planifiqué para el miércoles 29 de junio. Se preveía tiempo nuboso, pero con poca posibilidad de lluvia, ideal para darte una paliza por el monte.
Así que el martes fui en coche a Bikotz Gane. Lo dejé allí con todo el avituallamiento y algo de ropa y regresé en bici a Bilbao.

 
Antes de empezar a andar.

Bilbao Gorbea
Madrugón y a las 6:30 empiezo a andar. Subo por Rekalde hacia el Pagasarri trotando un poco en las zonas más fáciles. Tras el duro repecho desde la barrera hasta el cruce ya voy por terreno más cómodo hacia Pastorenkorta, trotando en ocasiones. Llego al collado y cojo la pista que bordea la cima para evitar la rampa que sube a ella. La pista me deja al otro lado del monte donde empieza una empinada bajada hacia Ugao, con unos tramos de cemento de más del 30% de desnivel. Malo para bajar corriendo y una pesadilla al pensar en que a la vuelta lo tengo que subir con 70 km en las piernas. Bueno, ya me ocuparé de eso cuando llegue el momento.
 Primeros kilómetros trotando por las laderas del Pagasarri.
 
Collado de Pastorenkorta. Sigo la pista a la derecha evitando el repecho a la cima.

  Bajando la pista de cemento hacia Ugao. En rojo la subida a Untzueta, el cresterío y el tramo final a la Cruz, que no se ve porque está cubierto por las nubes.
  La bajada dura de Pastorenkorta a Ugao.
Bajo ligero hasta Ugao (km 14) a donde llego en poco más de dos horas. Voy bien. Tomo un café y sigo corriendo por el asfalto llano hasta donde empieza ya la subida a Untzueta. Ahora se alternan tramos duros con algunos un poco más cómodos, pero ya, salvo el primer repecho de cemento hasta unas casas, es todo por pistas de montaña. Subo ligero y llego al Untzeta (km 20, 3:15 horas) más rápido de lo que lo hice el mes pasado entrenando. Buena señal.
  Pasado ya el Untzueta.
  A mi espalda se ve Itxina. Gorbea está detrás oculto por las nubes.

  Cresterío entre Untzueta y Bikotz Gane.

  Cresterío hasta Untzueta y al fondo la bajada de Pastorenkorta.


Sin tocar la cumbre, me meto por la zona de la ruta más complicada, ya que tienes que ir adivinado un sendero entre rocas por una ladera muy empinada que obliga a ir con cuidado para no tropezar y caer hacia la derecha, lo que podría ser peligroso. Por suerte no es un tramo muy largo y enseguida empieza un cresterío de unos 8 kilómetros que por senderos, caminos y algún bosque, me dejará en Bikotz Gane, primer avituallamiento. Sigo bien la ruta, trotando y andando, y llego al último camino malo antes de Bikotz, un sendero apenas visible entre ortigas y altos helechos que evita el paso por el rocoso e incómodo monte Garaigorta.
Por fin llego al coche. Llevo 29 kilómetros en 4:45 horas. Me cambio de camiseta, como, bebo, relleno la bolsa de hidratación y aprovecho para enviar algún mensaje. Tras el descanso cojo la pista que me llevará hasta Pagomakurre. Los tramos fáciles corro y camino en los más empinados. En Pagomakurre el cansancio empieza a notarse, y paro 5 minutos solo para descansar antes de subir la pista a Arraba.
Antes de llegar a Arraba me tengo que detener un momento para cambiarme los calcetines, pues noto rozaduras. Llego a Arraba (km 37) bien, pues he tardado unos 33 minutos en ese tramo incluyendo la parada, cuando normalmente tardo un poco más sin parar. Voy a buen ritmo.
Atravieso la parte llana de Arraba corriendo un poco, pero casi todo el rato caminando, ya que no quiero cansarme mucho antes del repecho final a la Cruz, que es muy duro. Paso por Aldape y llego a Egiriñao ya con bastante niebla.
Empiezo a subir por la hierba hacia las rocas que dan acceso al collado de Aldamiñospe, pero al de unos minutos me encuentro con unas rocas y unos árboles que no tenían que estar allí. La conclusión es clara: el que no tenía que estar allí era yo. Por la niebla me he debido desviar un poco hacia la izquierda y me he metido hacia el Aldamin. Lo compruebo con el gps del móvil, desciendo un poco y ya retomo el camino bueno. Voy subiendo con fuerza por la inclinada pendiente y ataco la loma final hacia la Cruz. La niebla me envuelve y no se ve más de allá de unos diez metros. Sigo subiendo y por fin veo la Cruz cuando me doy de bruces con ella.
  Detalle del despiste en Egiriñao.

Primera parte completada. 41 km en 7:47 horas. Hago unas fotos, envío un par de mensajes y con el móvil en la mano para orientarme con el gps desciendo por donde he venido hasta el collado. En este tramo y con esta niebla es muy importante no desviarte nada, pues a tu alrededor solo hay hierba abajo y niebla en todas las demás direcciones y es muy fácil perder la orientación y meterte en una zona de rocas fuera del camino y te complicas.

 Subida final a la Cruz. No te puedes mantener en pie por la pendiente.

  Primera parte superada.

  Niebla espesa en la cima del Gorbea. Casi no se ve ni la cruz entera.

Gorbea Bilbao
Llego al collado bien. Ya puedo guardar el móvil, pues ahora el camino es más fácil de seguir, y bajo con alegría hacia Egiriñao y Arraba. No me detengo en el descenso y voy corriendo a ratos buscando el equilibrio entre correr y no cansarme demasiado.
Tampoco me detengo en Pagomakurre y sigo todo lo rápido que puedo hasta el coche. Por fin llego. Km 53, 10 horas. Ahora hago una parada algo más larga. Como bien, relleno el agua, pongo a cargar el Garmin, envío algún mensaje y descanso un rato. Me parece que voy bien de tiempo y que me va a sobrar más de una hora. No hago bien los cálculos, porque más tarde comprobaré que no he acertado mucho en esas previsiones. Será por la fatiga que ya tengo.
Ya más recuperado recojo todo y ataco de nuevo el tramo hasta Untzueta. Ya no puedo correr tramos muy largos, porque ya me noto cansado. Voy avanzando lo más rápido que puedo, con pequeñas paradas para recuperar el aire o para responder a la llamada de la naturaleza.
  Senda bordeando Garaigorta.
  Tramo complicado bordeando la cima del Untzueta. Hay que ir con cuidado.


Por fin llego al comienzo del tramo rocoso final y allí extremo las precauciones, pues al ir ya con fatiga mis reflejos no están en su mejor momento y no quiero tener un mal tropiezo y rodar monte abajo.
Al terminar el tramo hago un descanso breve, como algo y empiezo a bajar lo más rápido que puedo hacia Ugao. Miro la hora y veo que si se me atraganta la subida de cemento hacia Pastorenkorta voy a andar justo de tiempo para terminar en menos de 15:24, así que corro cuesta abajo todo lo que puedo.
De repente noto algo raro en la espalda. Me toco y compruebo que se me ha abierto la mochila. No sé cómo ha podido ser. Se habrá enganchado en una rama, supongo. Me detengo y compruebo a ver si he perdido algo. Y sí, he perdido un guante. Si fuese un guante cualquiera lo daría por desaparecido en acto de servicio, pero es un guante del Maratón de Nueva York y merece ser rescatado. Así que dejo las cosas en el suelo y corro monte arriba. Por suerte enseguida aparece el guante y puedo seguir mi descenso.
Por fin llego al asfalto de Ugao (67 km, 13 horas). Ahora no puedo correr mucho ya que estoy empezando a sentirme bastante cansado. Voy justo de tiempo pero decido, con buen criterio, que es mejor parar un poco. Así que entro a un bar, me tomo un café, relleno la bolsa de agua (que ya tenía poca), tomo un gel y algo de glucosa, y sigo llaneando hacia el inicio de la subida final.
Para mi sorpresa veo que en la subida mantengo un ritmo bueno. He de hacer una última parada, ya que la naturaleza me vuelve a llamar (será el gel) y ataco con decisión el tramo duro de cemento. Llego arriba y cojo la pista que bordea Pastorenkorta. Por fin llego al collado. Ya solo me queda un poco de llano y bajar por asfalto a Bilbao. Calculo lo que me queda y veo que tengo algo de margen, pero no demasiado. Unos minutos.
La zona de llano intento hacerla corriendo suave, pero he de hacerla caminando rápido más que corriendo. Ya empiezo la bajada y voy alternando el andar con el correr mientras veo que el Sol ya está muy bajo y comienza a anochecer. Me duelen los tibiales al correr cuesta abajo. No está mal. En una ruta de más de 80 kilómetros solo tengo molestias musculares al final.
Llego a Rekalde. Están de fiesta. Rodeo la zona festiva, mando un mensaje y llamo a mi mujer mientras corro hacia mi casa para decirle que estoy bien y para pedirle que me haga una tortilla de bonito, que voy con hambre. Me quedan pocos minutos para completar el tiempo total. Pillo dos semáforos en rojo, para darle más emoción al final, y corro todo lo que puedo hasta el punto donde he iniciado a correr esta mañana. Por fin llego y detengo el cronómetro: 81,6 km en 15 horas y 21 minutos. Lo he logrado. Me han sobrado tres minutos. Estoy muy cansado, pero inmensamente satisfecho de lograr cumplir un sueño más, un sueño duro.
Llego a casa y en un visto y no visto devoro la tortilla en bocadillo y me bebo una cerveza. Me ducho y al salir de la ducha casi no puedo ni caminar por el dolor de piernas y las rozaduras en los pies. Bueno, ya se me pasará. Es lo que tiene a veces el soñar.

  A punto de terminarse el día en Bilbao.

  Bilbao a mis pies. Ya está casi hecho.

  No duró mucho la cena.

PD: La sensación de cansancio que tuve al terminar no la recordaba desde algunas de las marchas cicloturistas más duras que he hecho, y no me refiero a la Quebrantahuesos (la más conocida) sino a otras más duras como la Luchón Bayona de un tirón que hice dos veces (321 km con Peyresorde, Aspin, Tourmalet, Soulor y Aubisque por el camino) y otras de ese tipo que hacía en mis tiempos de ciclista. El cansancio que te deja una paliza de este tipo es diferente al de un maratón, por ejemplo, porque llegas a un estado de agotamiento más general.
Sé que hay gente que minusvalora el esfuerzo de un ultra frente al de un maratón de asfalto, ya que en los ultras casi todos los corredores caminan mucho rato y en un maratón corres todo el rato. En este reto, por ejemplo, yo habré corrido más o menos el 25% del tiempo, porque hay tramos en los que la pendiente o el terreno te impide correr (salvo que seas un corredor muy preparado) y otros tramos en los que hay que regular el esfuerzo para llegar al final, y eso hace que camines más que corras.
No digo que una cosa sea más dura que otra. Son esfuerzos y exigencias diferentes, pero el agotamiento al que llevas al cuerpo en una paliza de tantas horas, por lo menos para mí, es mayor que el de correr un maratón (y he corrido 14 y algunos intentando hacer mi MMP).

Datos (según Garmin Connect):
Distancia total: 81,6 km.
Tiempo total: 15 horas 21 minutos (11:18 min/km).
Tiempo sin paradas: 13 horas 27 minutos (9:54 min/km).
Total paradas: 1 hora 54 minutos.
Desnivel acumulado: 4.233 metros.
Tiempo hasta la Cruz: 7:47 con paradas. (9 minutos en la cima)
Tiempo regreso: 7:25 con paradas.

Material que llevé:
En el coche, que dejé en el km 29 a la ida (puerto de Bikotz Gane), tenía ropa, agua, Aquarius y comida (geles, barritas, fruta, sándwiches, galletas, etc.).
En la mochila llevé: agua en una bolsa de hidratación, chubasquero, camiseta y calcetines, guantes y buff, geles, glucosport y barritas, crema sol, vaselina, batería externa para el móvil y para el Garmin, cámara de fotos pequeña y un minitrípode, llaves del coche, pañuelos de papel y una linterna frontal por si se me hacía de noche a la vuelta.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena compañero...habrá que pensar en un "X beat the sun" particular, me has metido el gusanillo,jejeje.Gracias por el relato, se sacan muchas experiencias al respecto.
    Un saludo

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