miércoles, 22 de julio de 2015

Muy buena ruta. Perfectamente practicable.

Ya sé que éste es un blog que lo dedico principalmente a mi actividad como corredor, como runner amante de los maratonespero es imposible para mí desligarme de mi verdadera pasión, que es el ciclismo, aunque ahora lo practique mucho menos que antes.
La semana pasada, aprovechando el paso del Tour de Francia por los Pirineos estuve por allí unos días con unos amigos y además de correr un poco también hice unos kilómetros en la bici.
Tenía programado para esos días una ascensión corriendo a pie al Tourmalet, pero como estoy ahora medio parado de entrenar por motivos médicos decidí dejar para otra ocasión en la que esté en forma lo de subir el puerto corriendo.
Pero mi religión me obliga a pisar una vez al año, por lo menos, la cima del Tourmalet, así que allí que subí en bici, aunque solo lo hice desde el aparcamiento de la estación de esquí de Superbarèges, la mitad del puerto, la parte más bonita.
Por si no la conocéis, os explico brevemente la historia del Tourmalet en el Tour, en el ciclismo.
El Tour se empezó a organizar en 1903, pero no fue hasta 1910 cuando los ciclistas tuvieron que subir los grandes puertos de montaña que lo han hecho famoso.
Para la edición de 1910 a los organizadores de la prueba (el periódico L'Auto) se les ocurrió, para darle una vuelta a la carrera y para potenciar su éxito entre el público, el hacer una etapa desde Bagneres de Luchon, en el medio de los Pirineos, hasta Bayona. Eran 326 km con los puertos de Peyresourde, Aspin, Tourmalet y Aubisque (una burrada que, por cierto, yo la he hecho tres veces en su versión cicloturista, dos en un día y otra vez en dos etapas).
No tenían claro que el Tourmalet se pudiera atravesar ni siquiera en coche, ya que entonces no era más que una pista utilizada por los pastores, así que decidieron enviar a uno de los periodistas del periódico para explorar el terreno.
Alphonse Steines, que fue el emisario, se acercó en primavera y contrató a un chofer de Sainte Marie de Campan para que le subiera hasta el collado. Varios kilómetros antes de llegar arriba el coche no pudo seguir por la nieve, así que Steines siguió él solo a pie y le dijo al chofer que le esperara en el pueblo de la otra vertiente, en Barèges.
Steines casi se muere de frío al perderse por la nieve. Lo encontraron de madrugada cerca de ese pueblo, pero lo primero que hizo cuando lo rescataron fue ir a poner un telegrama a la redacción de París. El famoso telegrama decía lo siguiente: “Tourmalet pasado. Stop. Muy buena ruta. Stop. Perfectamente practicable. Stop”.
Y así se escribe la historia. Gracias a esta mentira el Tour se abrió a los Pirineos y se gestó su leyenda, y desde entonces el Tourmalet ha sido unos de los puertos más clásicos de la carrera.
En 2011 la carretera de servicio de la estación de esquí de Superberèges se arregló y se unió a la ruta tradicional del Tourmalet, haciendo más cómodo el paso para los coches. Y así quedó un tramo de 3,6 kilómetros de la ruta tradicional libre de coches. Se cortó a la circulación y se le bautizó como "Vía Fignon" (en honor a Laurent Fignon, campeón del Tour fallecido en 2010), ruta que solo la pueden usar los ciclistas en el ascenso.
Se temía que este tramo se fuera destrozando por falta de uso, pero parece que lo cuidan, ya que la semana pasada subí por ahí y la carretera está bien. Además, como no pueden pasar coches es un tramo en el que disfrutas plenamente de la subida tradicional del Tourmalet y de su historia.
Así que, para los que vayáis al Tourmalet en bici por la vertiente de Luz St. Sauveur os recomiendo encarecidamente subir por esta vía. Vais a disfrutar de una "muy buena ruta, perfectamente practicable".
Inicio de la Vía Fignon

Mapa de la parte final del Tourmalet, subiendo por la Vía Fignon (abajo) y bajando por la carretera nueva (arriba)

Punto de inicio de la Vía Fignon en el parking de la estación de esquí.

La carretera está en buen estado y es muy tranquila.

Aquí se ve la carretera nueva desde la Vía Fignon.

Subiendo por la Vía Fignon se ve a la izquierda la ruta nueva.

Vista de la nueva ruta desde la Vía Fignon.

En la curva a izquierdas que se ve a la izquierda de la imagen es donde se unen de nueva las dos rutas.

Una foto clásica en la cima.

El pelotón en el Tourmalet.

Vista desde la cima del Tourmalet donde se ve la curva en la que se une la Vía Fignon con la ruta actual.


viernes, 17 de julio de 2015

Darle la vuelta a los problemas

En noviembre de 2012, con toda la ilusión del mundo tras soñar con correr el maratón más famoso del mundo durante un año entero (tal vez incluso desde muchos años atrás), fui por fin a la ciudad de los rascacielos, a Nueva York, para participar, por fin, en el Maratón de Nueva York.
Pero llegó el drama.
Dos días antes de la carrera, con el dorsal ya en la mano, nos llegó la inesperada noticia de que la carrera se había suspendido debido a los problemas generados en la ciudad por el huracán Sandy.
Muchos arrojaron la toalla y dieron por terminado su sueño de correr en Nueva York. El viaje es caro y es difícil poder ir varias veces allí.
Muchos optaron por correr el domingo en Central Park en un maratón improvisado y lleno de emoción.
Pero yo no me rendí ante las dificultades y según me comunicaron la suspensión de la carrera ya había decidido que volvería de nuevo en 2013. Tenía que hacerlo.
Y así fue. Regresé en 2013 y por fin corrí el maratón más emocionante que he corrido nunca.
Puedo decir que en el fondo me alegré de que suspendieran la carrera en 2012, ya que así tenía la excusa perfecta para volver a mi ciudad favorita y además mantuve vivo un año más el sueño de correr esa fantástica carrera.
Y por si esto fuera poco, toda esta aventura de dos años me inspiró para escribir una novela en la que al protagonista le ocurría lo mismo que nos pasó a 50.000 personas, pero que tomó una decisión un tanto drástica: matar al alcalde de Nueva York por suspender la carrera.
Y esta semana esta novela ha visto por fin la luz.
Ya está a la venta en las principales plataformas de venta de libros digitales de la mano de la editorial SB-Ebooks.
Si ya lo dice una de las frases clásicas de los corredores: nunca hay que rendirse. Siempre se pueden sacar cosas positivas de las peores situaciones.
Portada de la novela.

Junto a la meta del maratón que no se celebró en 2012.

Y cruzando esa meta en 2013. 

Y por fin la recompensa. Never give up.

Sinopsis de la novela:

David viaja a Nueva York en noviembre de 2012 para participar en el maratón más famoso del mundo, pero a causa de la tormenta tropical Sandy el alcalde Michael Bloomberg suspende la carrera dos días antes. Al ver la desesperación y la frustración de los miles de participantes que se quedan con la miel en los labios, David decide hacer justicia y regresa unos días después y mata al alcalde en Central Park de un disparo.
Al año siguiente vuelve de nuevo a Nueva York para correr la carrera y mientras describe lo que siente kilómetro a kilómetro en este mítico maratón recuerda los hechos del año anterior y su fuga a lo largo de Estados Unidos seguido muy de cerca por Peter, el único policía que descubrió que él mató al alcalde y que se sirvió de David para sus fines. A la vez, David se prepara para lo que le espera tras cruzar por fin la soñada meta de Central Park.
Durante aquel viaje de 5 000 kilómetros de costa a costa, David se vio obligado por Peter a erigirse en varias ocasiones de nuevo en justiciero, dejando otros cadáveres en el camino. Además, por el camino encontró, sin buscarlo, el amor.
El libro nos habla de la justicia y de la venganza en un relato que mezcla el mundo real con el mundo onírico en el que el sueño de correr el Maratón de Nueva York se convierte en realidad.

viernes, 3 de julio de 2015

Running the world - Corriendo por el mundo

Entre las cosas que más me gusta hacer está el viajar. Siempre que puedo me gusta coger el coche o un avión y visitar nuevos lugares. El mundo es muy grande y la vida es corta, así que no llegaré a conocer todos los sitios que quisiera, pero vamos avanzando.
Otra de las cosas que me gusta mucho hacer es montar en bici o correr por los sitios a los que voy. Es una forma perfecta de conocer una ciudad o una región.
He corrido o pedaleado por muchos países y por varios continentes y espero seguir haciéndolo siempre que tenga ocasión.
De todos estos sitios por los que he montado en bici o he corrido un rato tengo unos recuerdos estupendos, y de algunos tengo también alguna foto que siempre son agradables para recordar esos paisajes, esos escenarios y esos instantes.
A veces, muchas veces, solamente el volver a ver una foto nos hace recordar incluso qué es lo que estábamos sintiendo y pensando en esos momentos. Y eso es algo que no se paga con dinero. Por eso me da pena no tener fotos de todos los lugares por los que he corrido, como por ejemplo Singapur, donde pasé unos días y salí a correr por la ciudad a primera hora varios días, o del sur de Inglaterra, donde hice una preciosa excursión en una bici alquilada por los acantilados de la zona de Sussex, o de una carrerita que hice un amanecer en Florencia.
Pero bueno, no me puedo quejar. Tengo una buena colección de fotos corriendo en muchos sitios, como éstas que os pongo aquí.
Corriendo junto al río Delaware, en la frontera entre New Jersey y Pennsylvania.

Corriendo por Amsterdam.

Corriendo junto al río Nive, en Bayona.

Corriendo en Cortina d'Ampezzo (Alpes italianos).

Corriendo por Cádiz.

Corriendo por Central Park (New York).

Corriendo por el carril bici que rodea Manhattan (New York).

Corriendo en Playitas (Fuerteventura - Islas Canarias).

Corriendo en Playitas (Fuerteventura - Islas Canarias).

Corriendo junto al río Guadalquivir en Sevilla


lunes, 29 de junio de 2015

Stage de recuperación en Isaba

Qué pena que los fines de semana, incluso alargándolos, solo duren tres días.
Este fin de semana he estado con mis amigos de la Sociedad Ciclista Bilbaina en Isaba (Navarra). Como yo estoy de recuperación activa no he podido hacer mucho deporte, pero he disfrutado como el que más. Un poco de bicicleta el sábado, subiendo suave hasta el antiguo refugio de Belagua, y una carrera a pie muy despacio el domingo por el encantador valle de Belabarze. Una pocholada de lugar.
Y después, mucho tiempo de coche sacando fotos y acompañando a mis amigos en sus dos rutas ciclistas.
La verdad es que a mí me gusta mucho esta labor de ir de coche de apoyo cuando no voy en bici. Me lo paso muy bien y me quedo muy satisfecho ayudándoles llevando bebidas, comida y dándoles apoyo moral. Es una forma diferente de hacer un stage de entrenamiento. Y creo que me ha venido muy bien. Además de un poco de deporte suave, lo que me toca ahora, han sido tres días estupendos para desconectar totalmente de la rutina normal. Solamente con cambiar de aires y hacer algo diferente la cabeza se nos resetea y cogemos de nuevo fuerzas para seguir el reto de la vida. Y por si fuera poco, el nivel de bobadas que decimos y hacemos todo el rato hace que no pares de reír desde que sales hasta que llegas. Lo dicho, un placer.
Bueno. Os dejo unas pocas fotos que seguro que os darán envidia. El pirineo navarro es una maravilla.
























 


viernes, 19 de junio de 2015

Prueba de esfuerzo y cambio de planes

Tras las cinco maratones en cinco meses (que en realidad, si miro el tiempo pasado entre el de Sevilla -22 de febrero- y el de Laredo -10 de junio- han sido cinco en menos de cuatro meses) me ha parecido conveniente hacerme una nueva prueba de esfuerzo para ver cómo se ha comportado mi cuerpo tras tanto esfuerzo.
La última prueba de esfuerzo la hice el 18 de febrero, justo antes de ir a Sevilla, y me dio muy buenos valores. Fui a Sevilla bien preparado, como se vio después en la carrera en la que corrí perfecto y con mi segunda MMP.
Esta mañana he pasado por la consulta de mi amigo/médico Joseba Barrón, de Senkirol, y me ha sometido a su protocolo de prueba de esfuerzo.
Bueno. Hay buenas y malas noticias.

Buenas noticias:
Por un lado mi Consumo Máximo de Oxígeno (VO2) sigue estando en valores excelentes (58,09), un poco menor que en febrero (61,83) pero sigue siendo muy bueno para mi edad.
El Punto de Conconi, el umbral aeróbico, ha subido a 140 ppm, de los 136 ppm de febrero, y la potencia que muevo en ese punto ha subido de 3,32 w/kg en febrero a 3,96 w/kg ahora, uno de mis mejores valores desde el 2009.
También la Potencia Máxima Mantenible ha subido de 4,46 w/kg de febrero a 4,68 w/kg ahora. También he mejorado la Potencia pico, que la tengo en 780 w, o sea, 11,81 w/kg.
La recuperación en 1 minuto ha mejorado también de un valor de 17 pulsaciones en febrero a 23 pulsaciones ahora.

Malas noticias:
La tensión arterial es correcta en el esfuerzo, pero lenta en recuperación. Puede ser por la fatiga.
Electrocardiograma: Aquí viene lo peor de todo. Hasta hoy solamente alguna vez me había aparecido algún extrasístole ventricular aislado en recuperación. Sin embargo hoy se han registrado 65 extrasístoles ventriculares durante el calentamiento, en el esfuerzo y en la recuperación.
Posible causa: Hasta febrero estuve preparando el maratón de Sevilla de forma progresiva. Pero después de Sevilla, a la fatiga normal de correr el maratón a tope se ha podido sumar el que luego he seguido entrenando suave para recuperar entre maratones y un día al mes, en cada maratón, le he metido una paliza al corazón, no de intensidad pero sí de duración del esfuerzo.

¿Y qué significa esto? Que como mis siguientes grandes objetivos del año son el Maratón de Washington en octubre (que ya he pagado el viaje), y la Behobia-SS, que quiero correrla bien, es necesario hacer una buena recuperación del corazón con un entrenamiento controlado durante los siguientes dos meses y repetir la prueba en agosto para ver que hayan desaparecido estos extrasístoles, ya que si no pueden dar origen en el futuro a alguna arritmia, lo cual ya es más serio.
Por tanto, de aquí a agosto seguiré el plan que me ha recomendado Joseba, con entrenos muy suaves a pulsaciones bajas.
O sea que, adiós por ahora a mi plan de subir el Tourmalet corriendo en julio. Lo dejaré para otra ocasión. Me hacía ilusión hacerlo, pero creo que con lo que he hecho hasta ahora este año puedo estar más que satisfecho y prefiero guardar la salud y poder ir a Washington sabiendo que puedo correr el maratón.
Hay que saber escuchar a los médicos y al cuerpo.




martes, 9 de junio de 2015

5 maratones x 5 meses: Y en Laredo terminé (with a happy end)

Bueno, ya está hecho. El domingo corrí el Maratón de Laredo y llegué a la meta. Ya está. Se acabó. Han sido unos meses muy interesantes y que, con esta tontería de los maratones, se me han pasado volando.
En primer lugar haré algún comentario sobre la carrera de Laredo.
Eran cuatro vueltas a un mismo circuito, por lo que mentalmente ya es una carrera dura, pues las dos últimas vueltas se hacen pesadas, sobre todo la 3ª, ya que en la última como ya ves que llegas al final te animas más.
El tiempo acompañó bastante. Hacía algo de calor, no demasiado, pero el cielo se mantuvo casi todo el rato algo cubierto, con lo que no llegó a calentar demasiado. Hacía algo de viento, pero solo era molesto en un par de rectas llegado a la zona de giro del puerto.
En la salida había más o menos unos 900 participantes en el Medio Maratón (daban dos vueltas saliendo a la vez que nosotros), y 215 en el Maratón.
Ya he comentado alguna vez que no me gusta que salgan juntas las diferentes carreras, ya que es difícil acoplarte a un grupo desde la salida. Pero bueno, ya lo sabíamos.
Llegué a Laredo temprano desde casa y sin prisas. El sábado por la tarde me acerqué hasta allí a recoger el dorsal, así que el domingo llegué pronto, dejé el coche junto al polideportivo donde nos duchábamos después, y me preparé con tranquilidad. Luego tomé un par de cafés, y fui a la salida a esperar.
Allí me encontré con Bego Beristain, a la que he tenido el placer de conocer hace poco corriendo y bebiendo cervezas en Bilbao, y que está preparando su reto de un triatlón en San Sebastián con las Irongirls, y que iban a hacer la Media. Suerte a todas.
Se dio la salida con buen ambiente y traté de poner un ritmo cómodo de salida, pero como todo el mundo iba rápido no lograba coger el ritmo que yo quería y me salieron los dos primeros kilómetros algo rápidos e iba un poco alto de pulsaciones, así que aproveché en el km 4 para parar en un baño a desbeber y así me obligaba a bajar el pulso.
Enseguida me incorporé de nuevo a la carrera y me junté con un grupito que iba animando a una compañera para hacer la media, así que iban suave y me vino muy bien hacer con ellos el resto de la primera vuelta (luego la chica se paró y ya seguí solo porque se quedaron atrás).
En la segunda vuelta fui un rato en diferentes grupos intentando mantenerme en mi ritmo, hasta que me junté con dos guipuzcoanos que iban bien. En esos kilómetros es cuando mejor me encontré, tanto que mi cerebro empezó a rumiar la idea de, al terminar la carrera, correr un poco más tiempo para hacer por primera vez en mi vida 45 km seguidos. Cosas que se te ocurren en los momentos de euforia, cuando te vuelves un poco tonto.
Ya en la tercera vuelta me empezó a molestar la pierna izquierda (aún me quedaban los dolores de correr en Erlaitz cuesta arriba y cuesta abajo hace dos semanas) y para intentar aguantar acorté el paso y me quedé solo. Luego alcancé a una chica y fui con ella un buen rato. Le di uno de mis geles, ya que iba un poco justa y se quedó algo por detrás al paso por la meta de la tercera vuelta, lo que fue una pena, pues seguro que los dos juntos nos hubiéramos animado mutuamente. Al de un rato parecía que me iba a alcanzar de nuevo, pero vi que tuvo que parar un par de veces así que ya fui en solitario hasta el final.
El resto de la última vuelta fui controlando que el dolor de la pierna no fuera a peor, y ajusté el paso para sufrir lo mínimo posible. Por supuesto mi cerebro se recuperó de la locura anterior y decidió, con buen criterio, que con el maratón ya era suficiente.
En la meta marqué 4:06, lo mismo que en Vitoria un mes antes.
Sensación en meta: dolor de piernas pero muy satisfecho y contento.
Tras acabar comprobé que yo estaré pirado, pero hay gente mucho peor que yo. El que acabó justo detrás de mí me dijo que ya llevaba terminados 98 maratones, y su amigo, que iba el último, con éste hacía 230 y pico o una burrada así. Buf. Me quito el sombrero.
Por cierto. No me gustó que al llegar ya no cogían a más gente para el masaje, pues con los que estaba esperando ya tenían para una hora. Se supone que el cierre de control era de 5 horas, así que solo pudieron tener acceso a masaje los del medio maratón y los que acabaron el maratón en menos de 3:30. Un fallo, a mi entender.
Tampoco me gustó que no hubiera medallas. No es que me importen mucho, pero me hacía ilusión tener las de los cinco maratones del año juntas.
Pero un 10 para los voluntarios. Animaban mucho y los chavales que estaban en los avituallamientos eran unos cracks. No me faltó agua y Acuarius en toda la carrera. Con eso y mis geles y mi Glucosport llego a donde sea.

Resumen de los cinco maratones:

Sevilla: Muy buena carrera, mi segunda MMP. Controlando el ritmo todo el rato sin problemas y muy satisfecho. El entrenamiento que llevé demostró ser correcto.
Barcelona: Noté el cansancio de Sevilla y sufrí la segunda mitad. Iba bastante cansado e incluso tuve que parar a caminar un poco dos o tres veces. Tres semanas son poco tiempo para recuperar de un maratón corrido a tope.
Burdeos: Salvo molestias estomacales y la incomodidad de la lluvia y el correr de noche, no corrí muy mal. Fueron cinco semanas desde Barcelona y había recuperado bien.
Vitoria-Gasteiz: Tampoco me noté excesivamente cansado, pero el calor me dejó frito al final.
Laredo: Si no hubiese llegado con las piernas muy tocadas por las cuestas de Erlaitz hubiese corrido mucho mejor, ya que no he llegado excesivamente cansado a esta última cita.

¿Y ahora qué?
Pues a montar un poco en bici, seguir corriendo pero sin tiradas largas de fondo (creo que ya no me hacen falta por ahora) y en julio mantengo la idea de subir el Tourmalet corriendo aprovechando los días en el Tour de Francia. Luego la segunda mitad de julio pararé del todo y en agosto empezaré a preparar el Maratón de Washington (24 de octubre) y la Behobia-SS.
¿Quién dijo que esto se había acabado?
Todas las llegada a meta.

Con Begoña Beristain nada más salir. (Foto atletismocantabria.es)

Con los que hice la primera vuelta. (Foto atletismocantabria.es)

Con los guipuzcoanos. (Foto atletismocantabria.es)

Llegada a meta. (Foto atletismocantabria.es)

Cinco en cinco. (Foto Raquel)