domingo, 29 de marzo de 2015

Correr con los Beer runners: garantía anti estrés.

Ya sabemos todos que hacer deporte en general, y correr en particular, es una de las mejores terapias anti estrés que existen. Tras una jornada de trabajo, de nervios, de discusiones agotadoras, cambiarte de ropa, ponerte las zapatillas y correr media hora es garantía de que volveremos a la calma, es garantía de saber que nos vamos a relajar.
Si además corremos con gente, vamos a multiplicar los efectos relajantes de correr, ya que mientras lo hacemos podremos mantener una charlita distendida sobre cualquier tema ajeno a nuestro universo particular. Y eso sí que terminará de sacar de nuestra cabeza los temas de nuestro día a día que nos complican nuestro bienestar.
Yo soy de los de que corren solos normalmente. Pero desde este invierno procuro salir de vez en cuando con el grupo de los Beer Runners de Bilbao. ¿Y quienes son los Beer Runners? Pues un movimiento de corredores a los que les gusta quedar para correr por su ciudad y tomarse una cerveza al terminar. ¿A que suena bien?
Aquí tenéis toda la información sobre los Beer Runners, un movimiento que comenzó en EE.UU. a raíz de una investigación científica que demostraba que beber cerveza después del ejercicio es una buena forma de recuperarse. No sé si la validez del estudio sigue en vigor o si ha sido desmentido por otro estudio científico, pero es igual. Todos sabemos que tomar una cerveza no hace daño a nadie, y tomártela después de correr mientras charlas un ratito seguro que es bueno, lo digan o no los científicos.
En Bilbao tenemos un bonito y agradable grupo de Beer Runners (con grupo en Facebook) integrado por gente aficionada a correr de todos los niveles deportivos. Cualquiera es bienvenido, no hace falta haber corrido un maratón o hacer los 10 km en 40 minutos. Solo necesitas ganas de correr.
Os animáis. Lo vais a pasar bien.

martes, 17 de marzo de 2015

Maratón de Barcelona: del (casi) cielo al (casi) infierno en tres semanas

Bueno, pues ya está completada la segunda etapa de mi Tour de Maratones de este año. Finisher por segunda vez en el Maratón de Barcelona.
En noviembre de 2013 también enlacé dos maratones en tres semanas, New York y San Sebastián, y en aquella ocasión el segundo maratón lo corrí con buenas sensaciones, mientras que esta vez, en Barcelona, he corrido mal casi desde antes del km 20.
La diferencia principal es que entonces el primer maratón lo corrí despacio, sacando vídeos y sin castigar el cuerpo en exceso, y esta vez vengo de correr en Sevilla casi a ritmo de mi MMP. Así que era de esperar que en Barcelona corriese con cierta fatiga.
El problema es que esa fatiga esperada se ha visto agravada por un brote de la espondilitis que tengo y que me ha hecho tener días antes de Barcelona una fatiga superior a la normal. Bueno, por lo menos parece que voy mejorando.
Así que tras Sevilla descansé todo lo que pude para llegar a Barcelona con ganas de correr.
Llegué el sábado por la tarde, recogí el dorsal, paseé un rato por la Feria del Corredor (muy completa, me recordó a la de New York), y tras aguantar una fuerte tormenta me acerqué al Estadi Olimpic de Montjuïc (ahora Lluís Companys) a recordar aquel día de marzo de 1996 en el que corrí un maratón por primera vez y me enganché a esta distancia.
El domingo, con un bonito día, aunque algo frío para mi gusto, desayuné bien y me acerqué andando tranquilamente a la salida. Mi salida era en la cuarta oleada con un ambiente muy bonito, muy internacional, con mucho público que presagiaba el gran día del maratón que vivimos en la capital catalana.
Mi estrategia estaba clara. Correr lo más tranquilo posible la mayor parte de la carrera. Iba mirando el pulso, pero no como en Sevilla para ir lo más cerca posible del límite que me había marcado, sino para intentar llevarlo todo el rato por debajo del umbral, 136 ppm.
Así que fui pasando los kilómetros preocupado solamente en que fuera pasando el tiempo y en disfrutar del recorrido urbano y de las miles de personas que nos animaban todo el rato.
 
Llegada a la meta. Un momento siempre de felicidad.

Hay que decir que este maratón es bastante más duro que el de Sevilla, ya que hasta el km 20 hay bastantes tramos que son cuesta arriba, así que es importante no apretar demasiado en esta primera mitad.
A partir del km 10 empecé a tomar geles y glucosa, como hago siempre. Pero mi sorpresa fue que ya en el km 20 empecé a sentir hambre, lo que puede ser el primer aviso de un pajarón, sensación que me es muy familiar de mis años de ciloturista. Así que procuré tomar más geles y más glucosa y además comí algunos trozos de fruta en los avituallamientos (que por cierto eran muy completos y muy bien repartidos por todo el recorrido).
Pasé el medio maratón en 2:02, bastante más lento que en Sevilla, y eso que allí no corrí esa parte a muchas más pulsaciones que aquí, pero la fatiga se dejaba ya notar. Pensé que podría mantener ese ritmo hasta la meta, pero no fue así, y la segunda media maratón la hice en 2:12, y eso sin subir las pulsaciones hasta el último km y medio.
Y así fui dejando pasar los kilómetros, con una sensación de vacío incómoda y además, desde el km 31 con molestias en la parte alta de los cuádriceps, que no me impedían correr pero que no eran agradables. Incluso en los últimos km me paré más de una vez a caminar aprovechando los avituallamientos.
En Sevilla los últimos 10 km los hice de menos a más, pasando a mucha gente y con la agradable sensación de dominar mi ritmo. En Barcelona, en cambio, estos km fueron duros, cada vez más cansado y descontando casi cada metro que me separaba del final.
Solo los dos últimos km, y al ver que bajaba de 4:15, apreté a tope y llegué a la meta esprintando haciendo al final 4:14:14, una marca muy discreta.
Lo bueno de haber corrido con este cansancio es que castigué muy poco al cuerpo, corriendo toda la carrera a unas pulsaciones medias de 137 ppm, y además, salvo esas molestias en los cuádriceps, al terminar apenas sentía las piernas cansadas. De hecho ayer lunes podía bajar escaleras corriendo sin ningún problema y por la mañana el pulso en reposo era de 48 ppm.
Conclusión: Puedo correr sin problemas dos maratones en tres semanas si los dos los corro tranquilo, pero si he corrido el primero a tope ya sé que el siguiente será duro.
Ahora me quedan cinco semanas hasta la tercera etapa de este Tour que me he marcado. Será el 18 de abril en Burdeos y el objetivo será terminarlo y correrlo con mejores sensaciones que en Barcelona.
Sobre la organización de Barcelona he de decir que me ha sorprendido gratamente. El ambiente era fenomenal, olía a un gran maratón internacional, con mucha gente del extranjero, mucho público, muy buenos avituallamientos, una Feria muy completa y en general una organización de sobresaliente. Tal vez la camiseta que nos regalaron podía ser un poco más bonita (aunque eso es según los gustos), pero es que es de Asics y en el stand de Asics había varios modelos de camisetas personalizadas para este maratón que eran muchísimo más bonitas. La que nos han regalado la usaré, seguro, pero si llega a ser una de las del stand la usaría mucho más, también seguro.
Lo único que le pediría a la organización es que pongan más WCs portátiles por el recorrido, ya que al ser todo urbano no quedaba muy bien ver a tantos corredores desbebiendo entre contenedores de basura y en las paredes de los parques.


Con la camiseta de regalo y el dorsal.
Bonita Barcelona.
Después de la tormenta.
Como iba a necesitar toda la motivación, llevé esta pulsera que nos regalaron a los que fuimos al Maratón de New York en 2012 y regresamos en 2013 tras la anulación como premio a la perseverancia.
Con la medalla tras la carrera.
Mis tiempos de paso.
Pulso en Barcelona.
Pulso en Sevilla.

jueves, 5 de marzo de 2015

Mi palmarés (una forma de recordar mi vida)

Hace unos días, Enrique, un compañero cicloturista y seguidor de mi actividad deportiva y periodística y de mis actualizaciones de FB y de mis blogs, me decía que debería publicar mi palmarés deportivo, ya que él considera que es destacable (lo que me extraña ya que, por lo que he visto, el suyo es bastante más importante que el mío).
Pero bueno, su sugerencia me ha servido para recordar grandes momentos de mi vida deportiva (o sea, de mi vida, ya que el deporte ha sido y es una parte importante de mi existencia) y he hecho esta lista de mis "hazañas" como montañero, cicloturista y como maratoniano.


Ciclismo/cicloturismo:

Pruebas por etapas en las que he participado:
  • Vuelta a Maspalomas (Gran Canaria) (2000)
  • Giant Tour (Vuelta cicloturista a Alemania) (2004 y 2005)
  • Vuelta a la Palma (2005)
  • Semana ciclismo Ibiza (2005)
  • Volta a Menorca (4 ediciones desde el 2005)
  • Transpirenaica en solitario con alforjas 2006 y 2007 (en ambos sentidos)
  • Transpirenaica llevando a un grupo en 2008 y 2009
  • Volta a Mallorca (2009)
  • Burdeos - Bilbao (2014)


Transpirenaica 2006


Pruebas de un día (entre otras de menos importancia):
París Roubaix 2012
L'Etape du Tour 2012



Puertos ascendidos (entre muchísimos otros):
  • Angliru
  • Lagos de Covadonga
  • Alped’Huez
  • Izoard
  • Stelvio
  • Casi todos los de Pirineos
  • Mont Ventoux

Mont Ventoux 2013
Tourmalet (2012). Seguramente el puerto que más veces he ascendido en mi vida.


Maratones:
  1. Barcelona 1996
  2. San Sebastián 1997 (mejor marca 3:39:21)
  3. Bilbao 2000
  4. San Sebastián 2012
  5. New York 2013
  6. San Sebastián 2013
  7. Rotterdam 2014
  8. Sevilla 2015 (2º mejor marca 3:42:24)
  9. Barcelona 2015
  10. Burdeos 2015
  11. Vitoria 2015
  12. Laredo 2015
  13. Washington 2015
New York 2013



Montaña:



Cima Toubkal (Marruecos 1985)

jueves, 26 de febrero de 2015

Relación entre la Prueba de esfuerzo y mi Maratón de Sevilla

Mi médico/amigo/entrenador Joseba Barrón ha publicado en su web SENKIROL un muy interesante artículo en el que relaciona los datos de mi Prueba de esfuerzo previa al Maratón de Sevilla y mi prestación deportiva durante la carrera.
Os dejo el enlace. No os lo perdáis.

https://senkirol.wordpress.com/2015/02/25/la-maraton-perfecta/

La gráfica de mi pulso a lo largo de la carrera. Primer medio maratón controlando y luego de menos a más.

Paso por la Torre del Oro en los primeros kilómetros de la carrera.

lunes, 23 de febrero de 2015

Maratón de Sevilla'15: Una carrera perfecta

Por fin. Después de varios meses entrenando para este día, ayer corrí uno de mis mejores maratones. No ha sido el más rápido (que era uno de mis objetivos -no el más importante-), ni ha sido el que más he disfrutado, pero ha estado muy bien.

La carrera en sí misma me ha gustado bastante. El recorrido es bonito (aunque no he visto mucho, ya que iba concentrado en la carrera), la gente anima bastante y, como era de esperar, ha hecho muy buen tiempo, lo que para los que vivimos en el norte es de agradecer, sobre todo tras las semanas que llevamos de frío y lluvia.
La organización creo que ha sido bastante buena en general. La Feria del corredor estaba bastante completa y además pude sacarme allí una foto con Martín Fiz (magnífico el documental "Fiz, puro maratón") y con Joseba Beloki. Ambos tenían objetivos ambiciosos para la carrera, pero por problemas musculares los dos tuvieron que readaptar sobre la marcha sus maratones, pero los terminaron como los campeones que son.
Durante la carrera, la única pega que tengo es que cuando llegué al primer avituallamiento tuve que cambiar de trazada, ya que yo estaba corriendo por la derecha y las mesas estaba a la izquierda, y hasta varios metros después no vi que también había mesas a la derecha más adelante. Tal vez fue un error mío no verlas, pero lo dejo apuntado por si se puede mejorar.
Lo que sí me pareció que hay que mejorar es las comunicaciones entre la zona de meta y el centro de la ciudad, ya que tras terminar donde había autobuses había una cola muy grande y fuimos caminando bastantes minutos hasta salir de la zona cortada al tráfico para intentar conseguir un taxi. Misión imposible, ya que había muchos más corredores a la caza del taxi que taxistas, que no podían acceder a la zona del estadio. Creo que deberían haberles dejado pasar como a los autobuses, así por lo menos no hubiéramos tenido que caminar tanto para estar esperando un taxi que no llegó nunca. Al final, entre un buen rato caminando y un tramo de autobús urbano llegamos al hotel más de dos horas después de acabar la carrera.
Sobre mi carrera, y desde el punto de vista deportivo, he de decir que me salió perfecta. Aquí podéis ver los datos:

Si os fijáis en el gráfico del pulso, seguí en todo momento la estrategia que había planeado. De acuerdo con la última prueba de esfuerzo que me hice con mi médico-amigo-entrenador Joseba Barrón, hasta el Medio Maratón el plan era procurar no pasar de 136 ppm, que es mi umbral. Así que hasta el Medio Maratón no miré la tabla de tiempos que llevaba ni me preocupé de seguir a nadie en la carrera. Simplemente corrí mirando cada poco el pulsómetro que me guiaba como no lo puede hacer ninguna liebre con globo. Dejé pasar los kilómetros y a partir del km 10 empecé a tomar la glucosa y los geles más o menos cada 4 o 5 km, que es lo mejor, junto con mantener el pulso sin pasar del umbral, para mantener el nivel de glucógeno estable el mayor tiempo posible, que es lo que hace que en los últimos 10 km de un maratón te estrelles contra el "muro" o pases a decenas de corredores.
Ya en el medio maratón miré mi tabla de referencia. Lo pasé en 1:52:25, por lo que vi que iba por debajo de mi Maratón de Rotterdam'14, pero por encima del tiempo de referencia para hacer 3:39, que era mi segundo objetivo del día, después de terminar bien la carrera y disfrutarla que era el objetivo principal.
Así que, como vi que tenía difícil bajar de 3:39, pero que estaba en mis piernas bajar de 3:45 y hacer mi segunda MMP, fui acelerando progresivamente el pulso siempre manteniéndolo bajo control. Poco a poco iba corriendo a un ritmo un poco más rápido, pero sintiéndome fuerte. No quería forzar demasiado, porque en un Maratón cualquier esfuerzo de más lo puedes pagar caro al final. Llegué al km 30 y vi que por delante me iba acercando al globo de la liebre de 3:45, que hasta entonces estaba muy lejos por delante. Mantuve el ritmo y seguí tomando geles y glucosa y agua en todos los avituallamientos, y poco a poco alcancé al pelotón que iba con la liebre y en un par de kilómetro les dejé atrás.
A partir del km 35 aceleré un puntito más y de ahí a la meta creo que no me pasó nadie y adelanté a decenas de corredores, con lo que queda claro que mi estrategia en la carrera fue perfecta. Apenas tuve algunas pequeñas molestias musculares, pero nada importante.
Aquí noté que los entrenos que había hecho me han venido muy bien. Llegué descansado y fuerte al maratón gracias a no haberme empeñado en hacer tiradas largas agotadoras. Solo he hecho tres para este maratón, una de 24, otra de 26 y otra de 27 km. Suficiente.
Y así llegué a los dos últimos kilómetros donde ya sí noté el cansancio ya que aunque quise meter un puntito más no puede y me limité a seguir el ritmo que llevaba y a disfrutar de la entrada en el estadio y de terminar mi 8º Maratón con mi segunda MMP, 3:42:24 tiempo oficial, y la mejor desde que retomé los maratones en 2012, lo cual está muy bien porque mi MMP (3:39:21) es de cuando tenía 34 años, hace ya 17 años. Seguro que a mucha gente le gustaría correr casi igual con 51 años que con 34.
Otro dato que deja claro lo bien que corrí, es que hice el segundo Medio Maratón en 1:49:59, más de dos minutos más rápido que el primer medio. Es la primera vez que hago la segunda mitad más rápida que la primera, y es la primera vez que corro todo un maratón sin parar ni a mear. No dejé de correr ni para beber.
En fin. Una experiencia muy bonita, un viaje muy agradable a Sevilla, y un primer reto de 2015 superado con sobresaliente. Ahora a descansar unos días y a pensar en el 15 de marzo en Barcelona. Ya no queda nada. Allí será otra historia, ya que la marca me da lo mismo, solo quiero acabarlo entero.
(PD: Enhorabuena a mi amigo Carlos Bilbao, que logró terminar su primer maratón muy bien).















martes, 17 de febrero de 2015

Cómo gestionar la ansiedad previa al maratón

Incluso el maratoniano más experimentado no puede evitar sentir una cierta ansiedad la última semana previa a un maratón, y así estoy yo ahora, a cinco días de Sevilla.
Pero esto es normal, lo raro sería no tener ni la más mínima preocupación. Ya sé que el trabajo está hecho, sé que he entrenado lo que me había propuesto. Sé que no tengo ninguna lesión ni ninguna sobrecarga que pueda ponerme difícil la carrera, pero, sin embargo, los días previos a un maratón no puedo evitar pensar que no he entrenado lo suficiente, que me está empezando a doler la pierna o que no estoy durmiendo bien. Pero no hay que hacer mucho caso a estos pensamientos.
Lo que yo suelo hacer para gestionar estos nervios es tratar de tener todo bajo control estos días.
Lo primero es pensar en qué tengo que hacer esta semana y tenerlo todo bien planificado. Me gusta saber qué día voy a salir a correr las dos últimas carreritas suaves previas a la carrera, qué día voy a ir al masajista o a qué hora tengo que salir de casa el día que me toca el viaje.
También me gusta pensar en todo lo que voy a hacer el día antes y el día de la carrera. Miro el pronóstico del tiempo y elijo la ropa que voy a llevar en el maratón. Hago una lista de todo lo que tengo que meter en la maleta y así no tengo que preocuparme por eso el último momento.
Otra cosa que me gusta hacer es repasar bien lo que tengo que hacer desde que salgo de casa para viajar a la ciudad donde vaya a correr. Miro a qué hora tengo el vuelo, a qué hora tengo que salir a coger el autobús, a qué hora tengo que desayunar el día de la carrera y a qué hora tengo que salir del hotel para llegar con tiempo a la salida. Me gusta también dejar todo preparado la noche antes para no olvidar nada.
Con todo esto logro que durante los días previos no hay nada que me agobie por no tenerlo previsto.
Y por último, intento que los últimos entrenamientos sean muy relajados, sobre todo el del día previo a la carrera, que suele ser un simple paseo con una suave carrerita por la ciudad mientras saco unas fotos.
Y, por fin, llega el momento de empezar a correr el maratón. Pero ésa es otra historia.
 Un paseo en bici por la playa es una buena opción para relajarnos del todo.
Carrerita por Central Park.

domingo, 8 de febrero de 2015

Todo listo para Sevilla'15

Bueno. Alea jacta est. O sea, la suerte está echada. Ya solo me quedan dos semanas para el primer objetivo de este año, para el Maratón de Sevilla. He entrenado todo lo que me había propuesto entrenar, solo he tenido que variar una semana el plan de entrenamientos por una sobrecarga muscular en el tibial. Salvo ese pequeño percance, desde octubre he llevado a cabo el plan de 20 semanas que me había preparado al detalle.
Mirando los datos de mi Garmin he corrido hasta hoy casi 1.000 km incluyendo las salidas cortas de agosto y septiembre que me sirvieron de adaptación muscular (pues llevaba unas semanas sin correr), e incluyendo algunos días de Caminar-Correr por el monte. Si sumo los km que me quedan por correr en las dos semanas que me que faltan, serán unos 950 km de asfalto con los que llegaré a la salida de Sevilla. No está mal.
El maratón es una prueba que es fácilmente predecible. No es como el ciclismo de ruta, donde hay muchos elementos que son de difícil control, como la habilidad de las bajadas, la meteorología, la habilidad para saber rodar en pelotón ahorrando fuerzas, etc.
En el maratón casi siempre se puede decir que 2 + 2 = 4. Los entrenamientos te van marcando a qué ritmo vas a poder correr, y si has entrenado bien y sabes cómo comer y beber en la carrera, es bastante probable que llegues a la meta en los tiempos previstos.
Entre los objetivos con los que voy a Sevilla está el de hacer, si veo que el día va bien, mi mejor marca personal en maratón, o sea, bajar de 3:39, que es el tiempo que hice en San Sebastián hace algo más de 16 años, en 1997. Yo entonces tenía 34 años, por lo que muchos pueden pensar que es difícil que ahora, con 51 años, corra más que con 34. Pero yo entonces no sabía entrenar como ahora, no sabía comer en la carrera como ahora, ni tenía la experiencia que tengo ahora. Aquel fue mi segundo maratón y éste será el octavo.
Y además, mirando los datos de mis entrenamientos y de mis últimas carreras, todo apunta a que puedo bajar de 3:39.
El año pasado, en Rotterdam en abril, hice 3:45 acabando muy bien. La Media de Vitoria en diciembre y la Herri Krosa de Bilbao en noviembre las terminé en unos tiempos que, si los extrapolo al maratón en esas tablas que hay en internet para predecir la posible marca, me dan que estoy en esos 3:39.
Y para terminar, hoy, como último entrenamiento fuerte para Sevilla, he hecho el test de 2 x 6.000 que predice el ritmo al que vas a poder correr en el maratón. Es un test preparado por el exatleta profesional Rodrigo Gavela y que lo podéis encontrar en Runners.
Este test se hace unos doce días antes del maratón, tras los meses de entrenamiento, y consiste en correr dos series de 6 km, una a un ritmo un poco más rápido del que esperas hacer en el maratón y luego, tras una recuperación de 90", correr una segunda serie lo más rápido que puedas. Luego hay que ver cuántos segundos por kilómetro más rápido has corrido la segunda serie respecto a la primera.
Aquí están mis datos:
Tras correr 6 km calentando, he hecho la primera serie intentando mantenerme en 140 ppm, que sé que es mi umbral y sé que son unas pulsaciones que puedo mantener casi todo el maratón. Han sido casi 6 km a un ritmo medio de 4:56 a 141 ppm de media. Luego he parado 90", he bebido un poco de agua y he tomado un poco de glucosa y he corrido la segunda serie a un ritmo de 4:34, a 149 ppm de media.
Viendo los resultados, y consultando lo que dice el test en Runners, veo que he bajado 22 segundos por minuto en la segunda serie. Lo ideal es bajar más de 25 segundos, así que tal vez el ritmo al que he corrido la primera esté un poco por encima del que puedo hacer en el maratón. Por lo tanto, debería correr el maratón un poco más lento que esos 4:56 min/km. Vamos a dejarlo en torno a los 5:05 min/km, que está por debajo de los 5:11 min/km que necesito para hacer 3:39.
Como conclusión al test, si corro casi todo el maratón sin pasar de 140 ppm, como hice en Rotterdam, y si como y bebo bien, creo que en Sevilla, si nada se tuerce, puedo hacer con 51 años mi Mejor Marca Personal sin sufrir en exceso.
Pues venga, a recoger los frutos del trabajo. Por cierto, ésta es la tabla que voy a llevar para ir viendo las referencias respecto a Rotterdam'14 y para saber si voy bien durante la carrera.
Por supuesto si veo que no tengo el día la tabla irá a una papelera y me dedicaré a acabar lo mejor posible, que luego viene en marzo Barcelona.

martes, 3 de febrero de 2015

La motivación y los ánimos que recibimos

Todos los que hacemos deporte, sobre todo deportes de fondo donde normalmente al final de la prueba vamos ya con las fuerzas muy justas, sabemos lo importante que son los ánimos que recibimos.
Puede parecer una tontería, pero incluso los que vamos de la mitad para atrás en las carreras aceleramos la marcha si el público nos anima mucho. Y solo hay que ver que si un día participamos en una carrera en la que apenas hay público no vamos a rendir igual que si estamos corriendo una de esas carreras en las que el público te lleva hasta la meta, como en la Behobia-San Sebastián o en el Maratón de Nueva York.
Hoy he vuelto a recordar a uno de mis exploradores favoritos, Ernest Shackleton. El viaje que le ha permitido pasar a la historia como un ejemplo de liderazgo en situaciones complicadas fue un fracaso como tal, pero la forma en la que logró superar todas aquellas adversidades salvando a todos sus hombres fue una gesta inigualable.
Ya hablé otra vez de este viaje en mi blog "El Col del Agonistic" con una anécdota en la que salía una bicicleta.
Y ahora a lo que íbamos: la motivación y los ánimos.
Cuando Shackleton, junto a algunos de sus mejores hombres, se lanzó a una travesía marítima por uno de los mares más duros del planeta en busca de la salvación, tuvo que navegar durante varios días muchas millas en medio de un fuerte temporal de olas gigantescas y frío polar en uno de los botes del "Endurance" su barco hundido bajo los hielos.
Y mientras él dirigía a sus hombres en medio de todos esos peligros, no dejaba de animarles para que siguieran luchando contra los elementos para alcanzar la meta final de llegar a tierra y buscar su salvación y la de sus compañeros que les esperaban en la Antártida.
Y hay una frase suya que es simplemente genial como ejemplo de que un grito de ánimo en el momento adecuado puede ser la diferencia entre luchar y ganar o rendirte y fracasar.
Allí, en medio de olas gigantescas que amenazaban con hundirles a cada momento, Shackleton se dirigió una vez más a sus hombres. Él mismo lo narró:
"Grité a mis hombres que el cielo estaba aclarando, y entonces, un momento más tarde, me di cuenta de que lo que yo había visto no era un claro en el cielo, sino la blanca cresta de una ola enorme".
Qué diferente hubiese sido el ánimo de aquellos hombres mojados y helados dentro de un pequeño bote zarandeado por un mar embravecido si les hubiese gritado que una ola enorme les iba a engullir. Seguramente todos se hubieran rendido ante lo inevitable.
Sin embargo, al oír que su líder les anunciaba que el tiempo estaba mejorando, seguramente su mente empezaría a vislumbrar la esperanza de la salvación.
Sí. Qué importante es que nos animen y que nos motiven. Para el deporte y para todos los aspectos de la vida.

sábado, 31 de enero de 2015

Mi música para correr

Hasta hace pocos meses yo nunca salía a correr con música. Me gusta oír el sonido de los pasos de mis zapatillas contra el suelo, y me gusta escuchar los sonidos de lo que me rodea al correr, sobre todo cuando corro por lugares tranquilos, alejados del tráfico.
Así, mientras corro, llega siempre un momento en el que ya desconecto del esfuerzo y pongo, como me gusta decir, el "piloto automático" con el que puedo recorrer kilómetros y kilómetros sin apenas darme cuenta de que estoy corriendo.
Ya os comenté que en esto no sigo el lema del gran corredor Chema Martínez, al que admiro mucho, y que dice: "No pienses, corre", puesto que yo cuando corro solo, sobre todo los días de fondo a un ritmo constante, lo que más hago es pensar.
Pero desde el pasado otoño he desempolvado mi viejo Ipod, que casi no usaba, y me he creado una lista de música para correr, y ahora casi siempre que entreno me voy con la música a otra parte, a cualquier parte.
Este es un pantallazo de mi "Lista para correr" en Itunes. Como veis, hay un poco de todo, música actual, música clásica, música minimalista (esa rara y aburrida que dicen algunos) y grandes éxitos del pop y del rock.
Algunas son de las más usadas por los runners de todo el mundo, como la música de Rocky, pero la mayoría son temas o canciones que a mí me dicen algo o con las que mi mente se traslada a momentos concretos de mi vida y me traen recuerdos agradables.
Por supuesto, la mayoría están en esta lista porque tienen un ritmo ágil e invitan a correr.
Por destacar algunas diré que "El universo sobre mí" de Amaral, tiene una estrofa con la que, si no hay nadie cerca, canto a viva voz (Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí, quiero correr en libertad, quiero llorar de felicidad. Como un náufrago en el mar, quiero encontrar mi sitio).
Luego está el "New York" de Alicia Keys y Jay-Z, que me lleva inmediatamente a Nueva York y en concreto a una esquina del Bronx donde sonaba esta canción mientras yo corría los últimos kilómetros del Maratón de NY en 2013.
De mi juventud me queda el recuerdo de la música de la Vuelta a España en los años 80, y sobre todo de los temas de Azul y Negro "Me estoy volviendo loco" y "Con los dedos de una mano". Yo tenía veintipocos años, la época que te marca más en tus recuerdos musicales.
También relacionada con "La Vuelta" está la canción, mucho más moderna, de "Call me Maybe", que se me metió en la cabeza por el vídeo del equipo australiano "Orica Greenedge", que es una gozada.
Y también tengo temas de Pink Floyd, mi grupo favorito de mi juventud, o temas de Wim Mertes, mi compositor favorito contemporáneo, o de The Doors.
Incluso he añadido recientemente la canción "Sweet Home Alabama", que tiene un ritmo perfecto para correr y me recuerda a ese gran mito de los runners que es Forrest Gump.
En fin, un poco de todo en casi dos horas de música. Siempre llevo el Ipod en reproducción aleatoria de las canciones, así me sorprendo con lo que va a sonar a continuación, y eso me ayuda a correr más tiempo, lo que siempre viene bien los días de rodajes largos, como los que me está tocando ahora, que ya queda poco para Sevilla'15.


martes, 27 de enero de 2015

De Bilbao hasta Sevilla... y un poco más allá.

Me quedan cuatro semanas, contando ésta, para correr el maratón de Sevilla (que será mi octava cita con esta distancia) y por curiosidad hoy he mirado cuántos kilómetros hay entre Bilbao y Sevilla.
Según el TomTom Route Planner hay 860 kilómetros, desde el centro de Bilbao hasta el centro de Sevilla.
Veis en este mapa el recorrido más rápido:
Bueno, con los kilómetros que llevo ya corridos en asfalto desde que empecé a entrenar para este maratón en verano, ya casi rozo los 800 km, así que me queda poco para llegar corriendo a la bonita ciudad andaluza.
Teniendo en cuenta que, más o menos, en los días que me quedan hasta el 22 de febrero sumaré algo más de 150 km resulta que me paso Sevilla corriendo y llego casi hasta Cádiz, que también es una ciudad que me gusta mucho.
Bueno. Tendré que hacer como Forrest Gump: cuando llegue a la costa de Cádiz me doy la vuelta y regreso corriendo de nuevo hasta Bilbao. Y así para siempre.
No sería mala idea.