miércoles, 2 de enero de 2019

Resumen en imágenes de 2018

Terminado ya el año 2018, toca hacer un pequeño resumen, sobre todo en imágenes, de todo lo que ha dado de sí este año, que ha sido muchísimo.

Una de las fotos del año podría muy bien ser esta en la que estoy con buenos amigos corriendo el Maratón de NY.


Mirando los números el resumen queda así:

Total de kilómetros corriendo: 2.375 km
De ellos 236 kilómetros han sido de trail.
Además, he hecho 882 kilómetros en la bici.

Por meses, mirando solo los kilómetros corriendo:

Enero: 264 km
Febrero: 208 km
Marzo: 125 km (Maratón de Barcelona)
Abril: 167 km
Mayo: 302 km (mi récord de km en un mes)
Junio: 184 km (Stelvio Maratón)
Julio: 166 km (Bilbao-Lekeitio)
Agosto: 246 km
Septiembre: 215 km (Maratón de Médoc)
Octubre: 185 km (Gernika-Bilbao)
Noviembre: 182 km (Maratón de NY y de SS)
Diciembre: 129 km

La carrera (más bien entrenamiento) más larga la hice el día que completé 57 kilómetros entre Bilbao y Lekeitio.

Y ahora vamos con las fotos del año:

Enero:
Empecé el año corriendo en la "Sei Izar" de Santutxu, pero no encuentro ninguna foto de ese día.

Febrero:

Tras un test en la pista de Zorroza para determinar mi rFTP en vatios.

Corriendo el Medio Maratón de Irún en un día muy frío.

Marzo:

Un nuevo Maratón de Barcelona. Tras diez días enfermo me costó acabarlo pero resultó ser el mejor maratón del año en cuanto a la marca lograda: 3:51.

Y lo pasamos bien bajo la lluvia en el Medio Maratón Azkoitia-Azpeitia.

Abril:

Con los Beer Runners en una de las quedadas de "Running los martes" desde la SC Bilbaina.

Mayo:

Ya pensando en el Stelvio Marathon, subí al Kolitza.

Y al Untzeta.

Y subí el puerto de Orduña corriendo.



Y también Urkiola.



Junio:

Antes de ir al Stevio hice una visita al Tourmalet.

Y a Gavarnie.


Otra bonita quedada con los Beer Runners.

Y por fin llegué a Italia para correr el Stelvio Marathon. Una carrera con unos paisajes increíbles.




Julio:
En julio se me ocurrió hacer realidad la idea de ir desde Bilbao a Lekeitio corriendo.



Y tuve tiempo una tarde para subir al Gorbea por Mairuelegorreta.

Por supuesto, en julio fuimos al Tour de Francia algunos de la SC Bilbaina.




Agosto:
En agosto volví de vacaciones a Pirineos para hacer algo de monte.


Septiembre:
Ya en septiembre corrí el divertido Maratón de Medoc.


También volví al Gorbea, esta vez por Atxuri.


Corrí la Ondarroa-Lekeitio.

Subimos a Enekuri una tarde bonita.

Y otro día hicimos un gran entreno para la Gernika-Bilbao

Octubre:
En octubre pude correr, por fin, la Gernika-Bilbao


Fue un día muy grande para los Beer Runners Bilbao.

Buena tarde con los Beer Runners en Getxo

Volvía a correr la Zubiri-Pamplona por tercera vez.

Noviembre:
Noviembre fue un gran mes de carreras, con el Maratón de NY.

Allí me reencontré con mis amigos Juan y Linda en Central Park.

Y con mi quinta participación en el Maratón de San Sebastián


Con San Sebastián llegué a la bonita cifra de 25 maratones.

Diciembre:
Tras unos días de descanso empecé a entrenar suave corriendo por el Ganeko.

Y corriendo con Martín Fiz.

Como es habitual, subí a ver amanecer en el Gorbea.

El día de Navidad salí con la SC Bilbaina a Gorliz.

Y otro día subí a ver atardecer en el Gorbea.



 Para terminar el año, corrí el día 30 el Andra Mariko Krossa.





Y el último día del año corrí la San Silvestre en Getxo.



Y en 2019, mucho más por venir. Allá vamos.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Grandes planes para 2019

Tras los maratones de noviembre, Nueva York y San Sebastián, estuve unos días de descanso total hasta más o menos mediados de diciembre. Desde entonces estoy ya en plena pretemporada de cara a estar bien para empezar a entrenar más en serio a partir de enero.
Tras la experiencia de correr en el maratón del Stelvio en 2018, con la meta de un maratón a más altitud de Europa, para este año toca correr el maratón más al norte del mundo en Spitsbergen.

Tengo más o menos diseñada la temporada de maratones y grandes carreras de 2019.
Para empezar, el 7 de abril estoy inscrito al Maratón de Milán. Me viene bien la fecha y me da un margen suficiente para prepararlo como para pensar en tratar de correrlo rápido, no solo con la intención de sumar un nuevo maratón. Me gustaría llegar allí con la forma a la que llegué a Berlín en 2016. Para ello, he mirado los entrenamientos que hice entonces y más o menos los voy a copiar. Salvo con unos cambios importantes.
En los últimos maratones he notado la falta de fuerza en las piernas. Y para correr bien un maratón no basta con tener mucho fondo (de eso voy sobrado), sino que también hay que tener fuerza para correr rápido.
Por eso, y con el objetivo de coger fuerza en las piernas, un día a la semana voy a meter entrenamientos de series en cuesta, con cierta dureza. Correr cuesta arriba rápido requiere de una cierta fortaleza muscular, así que me servirá para fortalecer.
Otro cambio que voy a introducir va a ser el de alternar las tiradas largas entre el asfalto llano y el monte. Esto es, las tiradas largas de los domingos las haré un domingo por asfalto alargando la distancia hasta los 25 o 27 kilómetros (no hacen falta más), y al otro domingo haré una ruta de hasta 3 o 4 horas por monte alternando la carrera con el caminar en las cuestas duras. Correr por monte, además de fondo, es un ejercicio estupendo para fortalecer toda la musculatura de las piernas y del core, y además fortalece mucho los tobillos al tener que equilibrar el cuerpo a cada zancada.
Por último, quiero retomar la bici un día a la semana. Ayuda a entrenar sin cargar tanto las piernas por correr y da fuerza en los cuádriceps. Además, la bici me encanta, pese a que últimamente no la toque mucho.
Bueno. ya veremos cómo me va en Milán con estos cambios.

El siguiente objetivo confirmado es el Spitsbergen Marathon, el maratón en la ciudad habitada más al norte del mundo, en las Isla Svalbard, a poco más de 1.000 km del Polo Norte. Será el 1 de junio, con 24 horas de luz, una temperatura media de 6ºC, y en unas islas en las que viven más osos polares que personas. Será toda una aventura. Ya estoy deseando llegar.

Después de estos dos maratones ya no tengo del todo decidido el calendario, pero estas carreras son las que más boletos tienen:


Bien. Si logro cumplir este exigente calendario, terminaría el año con otros cinco maratones (como en 2018) y con 30 maratones acumulados.
No está mal el reto. Me gusta.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Maratón de San Sebastián. Bodas de plata en la distancia reina

Como había hecho en 2013, tres semanas después de correr en Nueva York, el domingo pasado volvía a tener una cita con la distancia mágica del maratón. Esta vez la cita iba a ser especial, porque San Sebastián’18 suponía mi vigésimo quinto maratón y quería terminar la carrera con un buen sabor de boca para la ocasión. No sabía cómo me iba a encontrar, pues la semana siguiente a regresar de la gran manzana me encontré muy cansado, mucho más que en las otras ocasiones que he viajado a EE.UU. a una carrera.
Una celebración especial en la meta de San Sebastián'18.

Como resumen del entrenamiento desde Nueva York, diré que la primera semana fue casi de descanso total, en la segunda empecé a sentirme mejor y ya pude meter algunos entrenamientos más intensos y la tercera semana fue de medio descanso para llegar lo mejor posible al maratón.
Para evitar, en la medida de lo posible, el bajón que había tenido en Nueva York, los días previos a San Sebastián descansé mucho y comí bien para llegar con los depósitos de glucógeno lo más cargados posible. Y para no tener que madrugar demasiado el día de la carrera para ir desde Bilbao a San Sebastián, reservé una habitación en un hotel cercano a la salida. El sábado cené bien y me fui pronto a la cama dejando todo preparado. Ok. Por lo menos hasta la hora de la salida de la carrera hice todo bien. A partir de ahí, ya vería lo que pasaba.
El domingo al despertarme llovía a cántaros en San Sebastián. El pronóstico decía que el día iba a ir mejorando, pero con riesgo de lluvia toda la mañana. Desayuné y me preparé. De mientras, dejó de llover, para nuestra alegría. Por si acaso, salí con un chubasquero y guantes, y debajo de la camiseta me puse otra camiseta térmica para no quedarme frío si llovía más.
Por fin, a las nueve dieron la salida. Yo salí unos minutos después en el cajón de los que esperábamos terminar entre 3:45 y 4:00 horas. Tras el cansancio con el que vine de Nueva York no esperaba casi ni completar la carrera, pero al haberme encontrado mejor en los últimos días, pensé que podía terminar en San Sebastián algo por encima de 3:50 horas.
Con el nuevo recorrido, en los primeros dos kilómetros hay dos pequeños repechos, nada importante pero pensé que al inicio de la segunda vuelta igual hacían un poco de daño si el cansancio empezaba a notarse. Pero, por ahora, mi única preocupación era mantenerme más o menos en la horquilla de vatios y pulsaciones que había decidido que podría mantener todo el maratón, en torno a los 210 w y las 140-145 pulsaciones. Con estos parámetros estaba corriendo algo por debajo de 5:30 min/km, lo que me supondría llegar a meta más o menos en 3:50, o poco más.
En el kilómetro 4, al pasar junto al hotel, donde me esperaba mi mujer, aproveché para dejarle el chubasquero y los guantes, pues había salido el sol y empecé a notarme caliente. A partir del kilómetro 7 empecé a tomar mis geles y a beber. Iba bien, dentro de lo que cabe, pero tampoco me encontraba muy sobrado. Parecía que podía mantener el ritmo, pero preferí aflojar un poquito, por si acaso.
Así, entre el dilema de no saber muy bien cómo me encontraba de verdad, supongo que fruto de correr el segundo maratón del mes, fui dejando pasar los kilómetros que nos llevaban por el centro de la bonita ciudad de San Sebastián, animados por bastante público.
Más o menos hacia el kilómetro 15 empezó a llover, no muy fuerte, pero sí con algo de persistencia en ocasiones. Empecé a echar de menos mis guantes, aunque no el chubasquero, pues iba a gusto con las dos camisetas y los manguitos que llevaba. Por suerte, le pude decir a mi mujer que me los llevara de nuevo a otro punto del circuito, lo que me ayudó al final, porque cada vez se me enfriaban más las manos por la lluvia.
Al paso de nuevo por la zona de meta, ya nos quedábamos solos los del maratón, pues los del medio maratón, que habían salido con nosotros, terminaban allí su carrera. Pasé el medio maratón en 1:56:13. Seguía manteniendo más o menos el ritmo, tanto en vatios como en pulsaciones, pero las sensaciones iban empeorando. Tal vez iba demasiado rápido y para el kilómetro 25 empecé a bajar el ritmo, por un lado intentando regular y por otro lado porque cada vez me costaba más mantener esos 5:30 min/km. Pese a haber comido bien los días antes y llevar una correcta ingestión de geles y agua, empezaba a notar el cansancio de Nueva York. Según el predictor de tiempo de mi reloj, cada vez iba alejándome más de las 3:50 horas, así que me puse como objetivos el terminar el maratón sin tener que caminar e intentar bajar de cuatro horas.
La lluvia empezó a dejarse notar en las piernas, y según me acercaba al kilómetro 30 empecé a notar rigidez muscular, sobre todo en la pierna izquierda, y cada vez me dolían más los pies en cada paso, pese a correr con zapatillas nuevas con buena amortiguación. La artritis que tengo cada vez me afecta más en las articulaciones de manos y pies y eso lo voy notando.
Ahora la pelea era llegar a los siguientes giros importantes en la dirección del maratón, uno hacia el kilómetro 29, que nos hacía tomar la dirección hacia la playa de La Concha, y el último gran giro en el kilómetro 34, que nos devolvía por última vez a La Concha antes de afrontar los cuatro kilómetros finales de vuelta a Anoeta y a la meta.
Ya en los avituallamientos a partir del kilómetro 32 empecé a caminar un poco para beber tranquilo y para aliviar un poco el esfuerzo, y en esos breves tramos de andar se me empezó a complicar el objetivo de sub 4 horas. Justo entonces me sobrepasó la liebre de cuatro horas y no la pude alcanzar. Con el objetivo de pelear por ese sub 4, traté incluso de acelerar un poco en los últimos kilómetros, aunque me estaba costando bastante mantener el ritmo.
Por fin, ya llegué a la zona de meta, donde comprobé, impotente, que se me iba a escapar ese sub 4 por muy poco. Crucé la meta en 4:00:33. No lo logré, pero estaba satisfecho. Había conseguido terminar el segundo maratón en un mes, un maratón complicado, y completar así la bonita cifra de veinticinco maratones. No todo el mundo lo puede decir.
Respecto a los demás compañeros del equipo Beer Runners Bilbao, Bruna participó en el 10k, Iñaki corrió el Medio Maratón, y son reseñables las carreras de Alejo y de Fontso. Alejo, tras lesionarse en la salida de la Behobia, con un feo golpe en la rodilla, terminó en SS su segundo maratón con un tiempazo de 3:38, ¡chapeau! Y lo de Fontso es para un artículo científico sobre el entrenamiento para el maratón. En agosto corrió 30 km. En septiembre 40 km. En octubre se preparó durante nueve días y terminó el Maratón de Bilbao en 4:34. Y en noviembre, con algo más de entrenamiento, pero no mucho, ha terminado en San Sebastián en 4:07. ¡Con un par!

Conclusiones de esta carrera:
En 2016, dos meses después del Maratón de Berlín, corrí en San Sebastián haciendo una primera mitad muy despacio (2:02) terminando muy fuerte en menos de 3:55 horas. Esta vez, en cambio, tras pasar el medio maratón en 1:56:13, el tiempo final se me fue hasta las 4:00:33. La principal diferencia es que en Berlín estaba en muy buena forma y dos meses después me había recuperado bien, por lo que llegué descansado a San Sebastián y todavía con una forma aceptable y pude apretar mucho en la segunda mitad. En cambio, en esta ocasión, no fui a Nueva York en muy buena forma, y tres semanas no son suficientes, para mí, como para recuperar del todo, por lo que en San Sebastián corrí de más a menos.
Tal vez, si hubiese corrido este año la primera mitad algo más despacio, habría terminado el maratón en menos de 4 horas manteniendo un ritmo más uniforme toda la carrera. No lo sé, pero es muy probable. El dato de la potencia, que me bajó al final y no pude aguantar los 210 vatios que yo buscaba, me dice que salí algo rápido para como me encontraba. Sin embargo, el pulso fue todo el rato parecido, en torno a las 145 ppm. No me hundí al final ni se me disparó el pulso como en Nueva York.
Todo esto es una enseñanza más que aprendo de cara al futuro. Es lo bonito de los maratones, nunca puedes estar seguro de nada y siempre se aprende de cada experiencia.

Datos:
Tiempo final: 4:00:33
Ritmo medio: 5:42
Pulso medio: 144 ppm
Potencia media: 204 w
Potencia media primeros 24 km: 212 w
Pulso medio primeros 24 km: 144 ppm

Sufriendo un poco para llegar a meta por vigésimo quinta vez.



Aunque vaya mal, siempre hay tiempo para sonreír a la cámara.

Antes de salir.

Prueba superada.


Zorionak, Alejo!

Esperando a Fontso, con frío.

A recuperar fuerzas.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

¿Listo para el segundo maratón del mes?

Este domingo corro en San Sebastián mi vigésimo quinto maratón, el quinto del año y el segundo de este mes. Será también la quinta vez que corra este maratón, el que más veces he corrido.
Con ganas de disfrutar de nuevo por las calles de Donostia.

¿Estoy preparado? No lo sé. Es lo bonito de los maratones, que nunca sabes seguro cómo te va a ir en la carrera. Incluso estando muy preparado, cualquier cosa se puede torcer. Así que para el domingo, como tampoco estoy en mi mejor estado de forma, la incertidumbre es mayor. Y eso, en cierta forma, me motiva mucho.
Desde agosto, cuando entrené bastante bien de cara a los maratones de otoño, he tenido altibajos de forma. En septiembre, al Maratón de Médoc marcó los entrenamientos de ese mes. Acabé la carrera cansado y me costó recuperar el tono las semanas siguientes, aunque ya en la carrera Ondarroa-Lekeitio me encontré bien.
Luego, en octubre tuve algunas semanas buenas. Corrí los 35 duros kilómetros de la Gernika-Bilbao bastante bien a primeros de mes, y a finales en la Zubiri-Pamplona anduve bien. Una prueba de esfuerzo días después me dijo que estaba mejor de lo que creía de cara a los maratones de noviembre.
En Nueva York, el día 4, acabé muy cansado, pero creo que fue debido al ajetreo del viaje y a no haber comido bien los días anteriores a la carrera.
En las tres semanas que van de NY a San Sebastián he tenido un poco de todo: mucho cansancio la primera semana pero buenas sensaciones en los entrenamientos algo más exigentes que he hecho la segunda semana. Ahora, en esta última semana estoy descansando con salidas cortas y no muy duras y espero llegar descansado al domingo.
¿Qué tiempo creo que puedo hacer? Es difícil saberlo. Por un lado no estoy como en mis mejores tiempos de los últimos años, por lo que veo difícil acercarme a 3:45. Pero la semana pasada tampoco me he encontrado mal. Seguramente andaré entre 3:50 y 3:55. No estaría mal.
Y luego a descansar dos semanas. En diciembre quiero ir al monte, a caminar no a correr, y a finales de mes ya empezaré a correr pensando en el primer objetivo de 2019: el maratón de Milán, donde, si todo va bien, quiero intentar correr rápido, para mí.