Este domingo es la tradicional carrera "Desde Santurce a Bilbao", una de las más esperadas por los aficionados de Bizkaia. Hace años que no la corro pero este año reviviré viejas sensaciones corriendo por la margen izquierda de la ría.
Recuerdo que hace bastantes años, mientras veía la entrada de los atletas en Bilbao, ya casi al final, me llamó la atención un corredor que en vez de dorsal llevaba un cartel en el que ponía "Yo no pago por correr".
Me he acordado hoy de esta anécdota porque últimamente, con el nuevo boom de carreras populares y de afición a correr, he visto en varios foros que de nuevo está surgiendo esta polémica sobre el precio de las inscripciones y de si hay que pagar por correr.
En principio mi posición es clara al respecto: no hace falta pagar por correr, puedes correr cuando quieras, nadie te lo impide. Pero si lo que quieres es correr dentro de una carrera popular organizada, lo lógico (y honrado) es pagar la inscripción.
Los argumentos que se suelen emplear para no pagar son varios:
1.- La inscripción es muy cara: OK, pues no te apuntes. Hay otras carreras más baratas, incluso gratuitas.
2.- No tengo dinero para pagar todas las carreras a las que voy: OK. Pues selecciona las que más te gusten y no vayas a las otras.
3.- Yo no pago, pero no tomo nada en los avituallamientos ni recojo la medalla en la meta: OK. Pero en una carrera la inscripción no es solo por lo que te dan. Hay mucho trabajo detrás de mucha gente que mete muchas horas para que otros disfrutemos. Si hubiese que pagar ese trabajo la inscripción sería mucho más alta.
4.- No pago porque total, para lo que te dan (una camiseta fea y un botellín de agua): OK, pero recuerda lo que he comentado antes, la inscripción no es solo para el agua y la camiseta, sino por el trabajo de organizar un evento, por muy modesto que sea. Además, piensa que si te pasa algo en la carrera te va a atender una ambulancia que quizás necesite poco después alguien que sí ha pagado, por ejemplo, y no le puedan atender a tiempo.
5.- No pago porque la carrera ya tiene patrocinadores y lo de las inscripciones es para que gane el organizador: OK, pero sin organizadores no habría carreras. Muchas de las mejores carreras si no dejasen algún beneficio al club o a la empresa organizadora no existirían.
Etc.
Creo que no hay ninguna justificación para no pagar una inscripción, pero tampoco voy a ponerme como un talibán por ello. Mientras el porcentaje de gente que no pague sea pequeño tampoco suele haber mayor problema, y sé que hay gente en paro y en situaciones difíciles que lo único que les hace disfrutar es correr y participar en carreras. No seré yo quien les critique. Cada uno sabrá lo que hace.
Lo que me parece mal es no pagar como principio o como forma de protesta (como el de la anécdota que os he comentado al principio). Nadie te obliga a pagar para correr, puedes correr en cualquier otro lado lejos de la carrera.
Pero si una carrera te parece cara o crees que la organización no se merece ese precio, simplemente no vayas. Si todo el mundo deja de ir a las carreras mal organizadas o muy caras irán desapareciendo por sí mismas. Yo he participado en carreras en las que la inscripción era de 3 euros, que me parecieron mal organizadas y no creo que repita, y también he pagado 400 euros por el dorsal del maratón de Nueva York y ojalá pudiera volver todos los años.
Lo que no es de recibo es apuntarte a una carrera organizada con un límite de participantes de, por ejemplo, 1000 corredores, y que haya 2000 personas corriendo, con lo que de los 1000 que han pagado muchos se quedan sin agua, sin regalos y sin la mínima calidad para la que se ha organizado la prueba.
jueves, 27 de noviembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
5x5 maratones 2015. Se me va la olla (¿o no?)
Bueno:
Antes del verano, y después del Maratón de Rotterdam de abril, empecé a pensar en correr el siguiente maratón en Sevilla en febrero de 2015, y ya llevo entrenando para este maratón desde septiembre y por ahora voy contento y corriendo en progresión con buenas sensaciones tras un verano con la salud algo flojita.
Y estoy tan a gusto que mi cabeza, que corre más que mis piernas, ya ha terminado Sevilla en febrero, se ha apuntado a Barcelona en marzo, y ya tiene planes hasta el verano.
Bueno, vayamos por partes (como dijo Jack el Destripador).
El año pasado corrí en noviembre dos maratones en tres semanas (New York y San Sebastián) y fue una experiencia muy positiva. Acabé muy entero tanto física como mentalmente.
De mi anterior época de ciclista-cicloturista tengo un cuerpo adaptado al fondo, a la larga distancia. Tal vez no corro muy rápido, pero mi cuerpo puede correr mucho tiempo.
Así que para el año que viene, además de Sevilla en febrero, ya estoy inscrito (y con vuelos y hotel reservados, que es lo mejor para asegurarte que vas a ir) al maratón de Barcelona en marzo.
Pero, como os he dicho, mi cabeza es más rápida que yo mismo y ya ha tenido la genial idea de seguir un poco más allá.
Mirando el calendario de maratones encuentro que:
Abril: maratón de Madrid o nuevo maratón nocturno de Burdeos.
Mayo: maratón Martín Fiz en Vitoria-Gasteiz
Junio: maratón de Iruña-Pamplona
Todos están lo suficientemente espaciados como para recuperar de uno a otro, salvo el de Madrid y el de Vitoria, que solo están separados por dos semanas (de ahí lo de la posibilidad de Burdeos, que la fecha me viene mejor).
Salvo el de Sevilla y el de Barcelona, que voy en avión, los demás son en ciudades relativamente cercanas a Bilbao, para poder ir en coche y no gastar mucho.
El tema del entrenamiento ya lo he pensado y lo comenté con mi amigo-médico-entrenador Joseba Barrón (Senkirol). Entrenar de verdad, solo he de hacerlo para el primero. Además, en Sevilla sería el único de todos en el que saldría a hacer marca, ya que en abril en Rotterdam me quedé a 6 minutos de mi mejor marca personal y en Sevilla, que es muy llano, si me encuentro bien intentaría bajar de mi 3:39.
A los demás maratones solo iría con el ánimo de disfrutar y acabar, y entre carrera y carrera ya no tengo que entrenar, solo descansar bien unos días, masaje (con Olga) y mantener el tono corriendo no mucho entre carrera y carrera.
Cinco maratones en cinco meses (5x5 en 2015). ¿Una locura? ¿Qué opináis?
Y estoy tan a gusto que mi cabeza, que corre más que mis piernas, ya ha terminado Sevilla en febrero, se ha apuntado a Barcelona en marzo, y ya tiene planes hasta el verano.
Corriendo en algunos de mis 7 maratones completados
El año pasado corrí en noviembre dos maratones en tres semanas (New York y San Sebastián) y fue una experiencia muy positiva. Acabé muy entero tanto física como mentalmente.
De mi anterior época de ciclista-cicloturista tengo un cuerpo adaptado al fondo, a la larga distancia. Tal vez no corro muy rápido, pero mi cuerpo puede correr mucho tiempo.
Así que para el año que viene, además de Sevilla en febrero, ya estoy inscrito (y con vuelos y hotel reservados, que es lo mejor para asegurarte que vas a ir) al maratón de Barcelona en marzo.
Pero, como os he dicho, mi cabeza es más rápida que yo mismo y ya ha tenido la genial idea de seguir un poco más allá.
Mirando el calendario de maratones encuentro que:
Abril: maratón de Madrid o nuevo maratón nocturno de Burdeos.
Mayo: maratón Martín Fiz en Vitoria-Gasteiz
Junio: maratón de Iruña-Pamplona
Todos están lo suficientemente espaciados como para recuperar de uno a otro, salvo el de Madrid y el de Vitoria, que solo están separados por dos semanas (de ahí lo de la posibilidad de Burdeos, que la fecha me viene mejor).
Salvo el de Sevilla y el de Barcelona, que voy en avión, los demás son en ciudades relativamente cercanas a Bilbao, para poder ir en coche y no gastar mucho.
El tema del entrenamiento ya lo he pensado y lo comenté con mi amigo-médico-entrenador Joseba Barrón (Senkirol). Entrenar de verdad, solo he de hacerlo para el primero. Además, en Sevilla sería el único de todos en el que saldría a hacer marca, ya que en abril en Rotterdam me quedé a 6 minutos de mi mejor marca personal y en Sevilla, que es muy llano, si me encuentro bien intentaría bajar de mi 3:39.
A los demás maratones solo iría con el ánimo de disfrutar y acabar, y entre carrera y carrera ya no tengo que entrenar, solo descansar bien unos días, masaje (con Olga) y mantener el tono corriendo no mucho entre carrera y carrera.
Cinco maratones en cinco meses (5x5 en 2015). ¿Una locura? ¿Qué opináis?
lunes, 17 de noviembre de 2014
Bilboko Herri Krosa 2014
Ayer corrí la Herri Krosa de Bilbao. Hacía unos diez años que no la corría por diversos motivos que no vienen al caso.
Bueno, fue un bonito día. Incluso el tiempo acompañó. Hubo mucha gente, como siempre, y la mayoría se lo toma como una fiesta del atletismo popular. Para muchos, además, es un buen test para comprobar cómo vas de forma de cara a otras carreras, digamos, más serias o duras (Santurce Bilbao, Media de Vitoria, etc.) y para otros muchos es el mayor objetivo deportivo del invierno.
Yo este año, como estoy empezando a estar en forma gracias a que llevo ya dos meses desde que empecé a entrenar para el Maratón de Sevilla (en febrero), me quise probar un poco y me planteé como objetivo el hacer la Herri Krosa en unos 47 minutos.
Tuve suerte en la salida, ya que pude coger un sitio bastante delante, con lo que no tuve que pelear mucho en el primer kilómetro para empezar a correr a mi ritmo. Salí más rápido de lo que pensaba y luego, en el kilómetro 2 me junté con un amigo que iba a un buen ritmo y seguí con él hasta más o menos el km 6. Luego empecé a apretar un poco más (iba bastante justo, pero me pareció que podía aguantar) y seguí así hasta la meta, donde el cronómetro lo paré en 46:38, así que acabé muy contento.
En resumen, bonita carrera, bonito ambiente y un buen entreno.
Bueno, fue un bonito día. Incluso el tiempo acompañó. Hubo mucha gente, como siempre, y la mayoría se lo toma como una fiesta del atletismo popular. Para muchos, además, es un buen test para comprobar cómo vas de forma de cara a otras carreras, digamos, más serias o duras (Santurce Bilbao, Media de Vitoria, etc.) y para otros muchos es el mayor objetivo deportivo del invierno.
Yo este año, como estoy empezando a estar en forma gracias a que llevo ya dos meses desde que empecé a entrenar para el Maratón de Sevilla (en febrero), me quise probar un poco y me planteé como objetivo el hacer la Herri Krosa en unos 47 minutos.
Tuve suerte en la salida, ya que pude coger un sitio bastante delante, con lo que no tuve que pelear mucho en el primer kilómetro para empezar a correr a mi ritmo. Salí más rápido de lo que pensaba y luego, en el kilómetro 2 me junté con un amigo que iba a un buen ritmo y seguí con él hasta más o menos el km 6. Luego empecé a apretar un poco más (iba bastante justo, pero me pareció que podía aguantar) y seguí así hasta la meta, donde el cronómetro lo paré en 46:38, así que acabé muy contento.
En resumen, bonita carrera, bonito ambiente y un buen entreno.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
No solo corre, también piensa.
El año 2012, cuando fui por primera vez al Maratón de Nueva York, el año en el que la carrera se canceló por el Sandy, tuve la suerte de poder sacarme una foto con el atleta Chema Martínez antes de embarcar en el vuelo de Madrid a NY. Una bonita foto y un bonito recuerdo.
Chema mantiene un bonito blog con sus aventuras y sus historias como corredor. El blog se llama "No pienses, corre".
Pues voy a llevarle la contraria al bueno de Chema. Como atleta me da mil vueltas y no soy capaz de seguirle ni 200 metros (tal vez ni 50, si aprieta un poco), pero en otras cosas me atrevo a llevarle la contraria, como en ésta.
Cuando yo corro, soy incapaz de dejar de pensar, salvo que esté corriendo con alguien, en cuyo caso soy incapaz de dejar de hablar, como bien saben mis amigos (que me soportan).
Correr es el mejor momento para pensar. No te distraes con otras cosas y las ideas te vienen solas, y esto me ayuda a solucionar problemas, o por lo menos a encontrar una posible solución diferente a lo que se me había ocurrido hasta ese momento de correr. También se me ocurren temas para escribir, viajes a realizar,... Cualquier cosa me viene a la cabeza mientras corro. Muchas más cosas que cuando estoy en casa o en el despacho, supuestamente pensando.
Así que mi consejo es que cuando tengas problemas, sal a correr (o a montar en bici, o a caminar al monte,...). La cabeza se te despeja, el aire se renueva en tu cuerpo y el cerebro empieza a usar conexiones que antes estaban apagadas y verás cómo una nueva luz ilumina las zonas oscuras.
Compruébalo tú mismo.
Así que Chema, si lees esto, ya sabes, no dejes de correr y no dejes de pensar.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Correr para el Strava
A casi todos nos ha pasado. Empezamos a correr o a montar en bici; cada vez lo hacemos con más afición y con más ganas; vamos invirtiendo más tiempo en los entrenamientos; nos animamos a correr en carreras populares o en marchas cicloturistas; gastamos cada vez más en mejorar nuestro material; nos compramos un cuentakilómetros con GPS; y terminamos subiendo nuestros entrenos a Strava.
Y aquí es donde, si no andamos con ojo, la jodemos (con perdón).
A partir de entonces, si no tenemos el auto control suficiente, cada vez que subamos un nuevo entrenamiento o una nueva carrera a esta aplicación no podremos evitar mirar, solo por curiosidad, los malditos segmentos y empezaremos a compararnos con los demás.
Si no hay nadie conocido en el listado, pues igual no pasa nada. Total, si nos gana un montón de gente es normal, pueden ser mucho mejores que nosotros.
Pero, ¡ay!, como nos empecemos a comparar con los conocidos y veamos que justo el día que nosotros hemos hecho nuestro RP (Récord Personal) en un segmento que ya conocíamos y en el que hemos apretado a tope uno de nuestros "amigos" ha marcado mejor tiempo que nosotros ya no pararemos hasta ganarle, aunque solo sea en ese segmento, aunque sepamos que siempre fue, es y será mejor que nosotros.
Adiós a salir a entrenar siguiendo el plan que teníamos marcado para mejorar nuestra marca en el siguiente 10k en el que íbamos a correr, o adiós a las tiradas largas para preparar nuestro próximo maratón. No. A partir de ahora solo haremos series de velocidad para ir, los días que haga falta, a ese puñetero segmento para bajar, aunque sea un segundo, la marca de ese "amigo".
Y además, qué me decís cuando miramos el listado de todos los tiempos marcados por todo el mundo en un segmento.
Bueno, si es un tramo de ciclismo y justo ha pasado por allí una carrera profesional, pues entonces no nos preocupará mucho, ya que es normal que los ciclistas profesionales sean los más rápidos en los segmentos (y eso viendo que por las pulsaciones que llevaban en ese segmento en particular lo hicieron en el pelotón sin apretar).
Pero si el que marca el mejor tiempo es alguien desconocido y además ha hecho un tiempo digno de récord mundial, pues eso es para analizarlo con lupa.
Veamos este ejemplo de hoy mismo:
Esta mañana he corrido a ritmo medio una tirada larga de fondo. Por casualidad he mirado a ver qué segmentos había y he visto uno en el que el mejor tiempo es increíble, casi el doble de rápido que el segundo mejor tiempo. Y además vemos que lo hizo a unas pulsaciones no de paseo, sino de correr parado.
Claro, viendo el recorrido que hizo en ese día se ve que iba en bicicleta. Coño, un poco más de cuidado al subir los datos a Strava.
Cuidadito con el Strava y sus segmentos, que los carga el diablo.
Y aquí es donde, si no andamos con ojo, la jodemos (con perdón).
A partir de entonces, si no tenemos el auto control suficiente, cada vez que subamos un nuevo entrenamiento o una nueva carrera a esta aplicación no podremos evitar mirar, solo por curiosidad, los malditos segmentos y empezaremos a compararnos con los demás.
Si no hay nadie conocido en el listado, pues igual no pasa nada. Total, si nos gana un montón de gente es normal, pueden ser mucho mejores que nosotros.
Pero, ¡ay!, como nos empecemos a comparar con los conocidos y veamos que justo el día que nosotros hemos hecho nuestro RP (Récord Personal) en un segmento que ya conocíamos y en el que hemos apretado a tope uno de nuestros "amigos" ha marcado mejor tiempo que nosotros ya no pararemos hasta ganarle, aunque solo sea en ese segmento, aunque sepamos que siempre fue, es y será mejor que nosotros.
Adiós a salir a entrenar siguiendo el plan que teníamos marcado para mejorar nuestra marca en el siguiente 10k en el que íbamos a correr, o adiós a las tiradas largas para preparar nuestro próximo maratón. No. A partir de ahora solo haremos series de velocidad para ir, los días que haga falta, a ese puñetero segmento para bajar, aunque sea un segundo, la marca de ese "amigo".
Y además, qué me decís cuando miramos el listado de todos los tiempos marcados por todo el mundo en un segmento.
Bueno, si es un tramo de ciclismo y justo ha pasado por allí una carrera profesional, pues entonces no nos preocupará mucho, ya que es normal que los ciclistas profesionales sean los más rápidos en los segmentos (y eso viendo que por las pulsaciones que llevaban en ese segmento en particular lo hicieron en el pelotón sin apretar).
Pero si el que marca el mejor tiempo es alguien desconocido y además ha hecho un tiempo digno de récord mundial, pues eso es para analizarlo con lupa.
Veamos este ejemplo de hoy mismo:
Esta mañana he corrido a ritmo medio una tirada larga de fondo. Por casualidad he mirado a ver qué segmentos había y he visto uno en el que el mejor tiempo es increíble, casi el doble de rápido que el segundo mejor tiempo. Y además vemos que lo hizo a unas pulsaciones no de paseo, sino de correr parado.
Claro, viendo el recorrido que hizo en ese día se ve que iba en bicicleta. Coño, un poco más de cuidado al subir los datos a Strava.
Cuidadito con el Strava y sus segmentos, que los carga el diablo.
domingo, 2 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
Y por fin: Central Park.
Por fin. Kilómetro 42. Uno de los momentos más emocionantes que puede vivir un deportista, el instante en el que termina un Maratón. Y si es en Central Park pues entonces es uno de los momentos más felices que puedes experimentar en tu vida.
Km 38
Ya no se siente el dolor. Bueno, es mentira.
El dolor sí que se siente, pero ya no te importa porque ves que estás cerca de
la meta. No siempre es cierto eso de “querer es poder”, pero muchas veces, casi
siempre, sí que lo es. Y cuando solo te quedan cuatro kilómetros para alcanzar
la meta en un maratón quieres terminar la carrera por encima de todo, y como
quieres puedes, por mucho que te duelan las piernas. Te concentras en pensar en
todo lo que vas a disfrutar cuando estés pasando la meta, cuando el objetivo
esté cumplido. Te concentras en pensar en todo lo que has sufrido hasta llegar
allí, todos los kilómetros que has corrido, con calor, con frío, con lluvia,
con dolor. Te concentras en saborear los ánimos de la gente que te aplaude
desde este rincón de Central Park. Y te olvidas del dolor y dejas de hacer caso
a tu cuerpo que desde hace unos diez kilómetros no para de rogarte, de
suplicarte por favor que te detengas, que no puede más, que no le castigues
más. Pero tú estás preparado para eso, para no hacer caso a tu cuerpo, porque
sabes que tu cuerpo es más débil que tu mente y que querrá rendirse en esos
momentos de sufrimiento. Pero tú ya llevas preparada tu mente para que no se
rinda ante la debilidad de tu cuerpo y para que tome el control de la
situación. La carne es débil, pero el espíritu de un corredor está entrenado
para no hacerle caso. Solo importa llegar. Hay que llegar.
Km 39
Cuando llegas al kilómetro 39 en un maratón
ya empiezas a ver claramente el final. Solo te quedan tres kilómetros y ya
puedes empezar a dar todo lo que te queda. Sabes que vas a terminar, sea como
sea, y por eso puedes empezar a sentir la alegría de conseguir algo que hasta
hace un rato aún era solo un sueño, un deseo. Algo te empieza a recorrer todo
el cuerpo y el corazón ya es libre para desbocarse pues casi está todo hecho.
Ya no importa el dolor ni el cansancio, ni la agonía de la lucha de tu mente
contra tu cuerpo. Ya ha vencido la mente.
Por eso ahora, en este rincón de Central
Park, pese a la dureza de las subidas y el grito de mi pierna atenazada por el
dolor, sonrío plenamente y choco mi mano contra todas las manos que se asoman
hacia mí. Ya no hay vuelta atrás. Ya solo queda correr y correr sin parar hacia
la meta. El sueño está llegando a ser real y solo pido no despertar.
Km 40
Cruzando Central Park, bajo el manto
amarillento de las hojas de los árboles a los que el otoño ha adornado para
nosotros, a todos los que corremos hoy aquí se nos ponen los pelos de punta.
Ves que terminas algo por lo que te has sacrificado mucho tiempo y ves a la
gente del público gritando como loca, gritándote a ti. Porque, si bien es
cierto que solo eres uno más de las decenas de miles de personas que corren el
maratón, no puedes evitar sentirte protagonista único de algo muy grande. La
gente te anima a ti, por tu nombre si lo llevas en la camiseta, o por tu país,
si llevas tu bandera, o por el color de tu gorro, por lo que sea, pero te
identifican como una persona que está a punto de terminar el maratón de su vida
y no como uno de tantos locos que corren por la ciudad.
Sentirte aquí es algo maravilloso y pese a
todos los dolores de piernas que puedas llevar, pese al cansancio, pese a lo
que sea, te gustaría que esto no acabara nunca, que pudieras seguir corriendo
dando vueltas y vueltas a Central Park mientras todo Nueva York te anima. Si
este momento no es la felicidad absoluta no le anda muy lejos.
Km 41
Salvo que ya llegues derrotado a este punto
de la carrera, en el último kilómetro es normal que aceleres el ritmo. Hasta
unos kilómetros antes has pasado momentos malos y las piernas te suplicaban
todo el rato que pararas, o por lo menos que fueras más lento. Y sin embargo,
al ver que estás en el kilómetro 41 de la carrera, al ver y oír a toda esa
gente que se agolpa en la W59 junto a Central Park South animándote como si les
fuera la vida en ello, tan solo saludas y aceleras. El corazón se dispara con
renovadas alegrías y sabes que es el último esfuerzo, que por fin llegan los
últimos minutos de unas horas memorables, las mejores horas de tu vida, unas
horas que siempre recordarás como las más intensas que viviste en mucho tiempo.
Nada se puede equiparar a lo que sientes durante estos momentos en Nueva York,
en la carrera más importante del mundo.
Km 42
Me quedan menos de doscientos metros para
terminar el maratón más famoso del mundo. Estoy en la feliz fase del maratón en
la que lo único que sientes de verdad es la euforia. La euforia por completar
un sueño que te ha costado tanto esfuerzo. El esfuerzo de los cuarenta y dos
kilómetros anteriores, y el esfuerzo de muchos meses, tal vez años, que han
precedido a este día.
Ha sido una carrera memorable. La gente me ha
animado como si yo fuese el primero. Ha sido dura porque me lleva doliendo una
pierna desde antes de la mitad de la carrera y cada puente, cada cuesta, ha
sido una tortura. Pero ha merecido la pena. Ojalá no acabara nunca. (…)
Una vez leí que la felicidad reside en la
antesala de la felicidad. A lo largo de mi vida he comprobado muchas veces que
eso es cierto. Ahora, a tan solo doscientos metros de completar este maratón
tan deseado por mí, vuelvo a comprobar que es así. Ya llevo los últimos
kilómetros con esta sensación de saber que estás a un paso de conseguir tu
sueño, a un paso tan corto que sabes que todo está hecho. No como en el
kilómetro 30, donde te queda poco en relación a toda la carrera pero sabes que
te queda lo suficiente como para tener que abandonar si las cosas se ponen muy
difíciles.
Aquí, ahora, no abandonas. Aquí saboreas el
éxito y disfrutas de una felicidad pocas veces sentida antes. Y además, sabes
que un rato después, unas horas después, unos días después, todo lo que estás
viviendo ahora te parecerá que pasó hace mucho tiempo. Tantos meses soñando con
esto y una vez cumplido el sueño todo se acabó. Por eso no me gusta mucho
cumplir mis sueños, porque una vez cumplidos te despiertas y ya está. Se acabó.
(…)
jueves, 30 de octubre de 2014
Maratón de NY: Casi estamos ya en la meta (del km 33 al km 37)
David, el protagonista de mi novela, corre en Nueva York antes de enfrentarse a su destino. Aquí lo dejo, corriendo entre el Bronx y Manhattan a punto ya de terminar esa carrera con la que tanto ha soñado.
Y mañana llegará a la meta. No os lo perdáis.
Km 33
Y mañana llegará a la meta. No os lo perdáis.
Km 33
En el kilómetro 33 del maratón de Nueva York
estás en la mitad del Bronx, ese barrio tan estigmatizado que solo con oír su
nombre nos hace pensar en delincuencia, drogas, marginación, desigualdad social
y racismo. Por lo que nos cuentan las gentes de Nueva York, hoy en día el Bronx
es un barrio mucho mejor para vivir que hace unos años, y cuando lo atravieso
corriendo durante el maratón sus vecinos me saludan entusiastas como en
cualquier otra parte de la carrera.
Me esfuerzo en saludar a todo el mundo, en
chocarles la mano, en darles las gracias. Al girar de la 135 Este a la derecha
para entrar en la Alexander Avenue suena la voz de Alicia Keys cantando a New
York en la versión “Empire State of mind” junto al rapero Jay-Z, que se ha
convertido en un segundo himno de la ciudad, junto al famoso “New York, New
York” de Frank Sinatra. Y, sí, Nueva York es la jungla de hormigón donde se
fabrican los sueños, sueños como el de correr este maratón hoy.
Km 34
Cuando cruzas el puente de Madison Avenue en
el maratón de Nueva York entras por segunda y definitiva vez en Manhattan y
dejas atrás ese breve tramo en el que corres por el Bronx. Mis piernas me piden
un descanso que no les puedo dar y la pequeña pendiente del puente es como una
gran cuesta para ellas. Quedan más de ocho kilómetros de tortura física pero la
fuerza que te transmite el público hace que sea más leve. Intento no pensar en
el dolor, intento concentrarme en saludar a la gente, en reconocer sus caras,
en admirar la belleza del momento, de los rostros, del sonido de nuestros pasos
chocando con el asfalto, del Sol que ya alto se abre paso entre los edificios.
Hay mucha gente que a estas alturas de la carrera no puede correr más y camina
hacia la meta. No importa cómo, pero lo importante es llegar y disfrutar de
este día único.
De vez en cuando tomo un poco de glucosa y me
tranquiliza saber que, salvo el dolor de las piernas, mi cuerpo está en
bastante buen estado para llevar ya tanto tiempo corriendo sin apenas parar. Tengo
que pensar de manera positiva, concentrarme en las buenas señales que me envía
el cuerpo y no hacer caso a las malas. Eso me tranquiliza.
Km 35
Mientras corro penosamente ya en el kilómetro
35 por la 5ª, a la altura de la 128, mi cuerpo no está para muchas alegrías.
Vamos ahora bajando hacia Central Park poco después de haber entrado de nuevo
en Manhattan por el Madison Avenue Bridge tras esa pequeña incursión en el
Bronx que hemos hecho. Me duelen las piernas y me quedan todavía demasiados
minutos como para exigirles un último esfuerzo, así que intento mantener el
ritmo a la vez que procuro no sobrecargar aún más mis sóleos y mis gemelos.
Pero es difícil seguir corriendo y a la vez no exigir a tu cuerpo lo que ya
hace tiempo que no tiene. (…)
Cada vez que hay un grupo de gente que me
anima por mi nombre, yo estiro el brazo y choco mi mano con la de ellos en un
gesto que me une a todos los neoyorquinos de una manera más íntima en un
momento tan especial como es este maratón para la ciudad y para todos los que
hemos venido a correrlo. Mi sonrisa lucha a veces con alguna mueca de dolor
cuando las piernas chillan algo más alto, pero no puedo dejar de agradecer tantos
ánimos de gente que no me conoce pero que me anima como si yo fuera alguien
cercano, un amigo, no uno más de tantos miles.
Pero es duro.
Km 36
En el maratón de Nueva York, el kilómetro 36
está más o menos a la altura del Parque Marcus Garvey, por la 122. Aún no has
llegado a Central Park y se hace duro porque vas cansado y aún te queda
bastante por correr. Sabes que una vez que entres en Central Park los ánimos
del público serán todavía más fuertes que en estos kilómetros entre el Bronx y
el Central Park, y tienes que buscar la motivación suficiente para no bajar el
ritmo.
Km 37
Ya estoy bajando por la 5ª Avenida cerca ya
de la esquina nordeste de Central Park. Hace ya unos kilómetros que he cruzado
el muro, esa barrera psicológica y física que tiene cada maratón en la que
pasas el punto en el que tu cuerpo está ya muy cansado, no te queda apenas
glucógeno en los músculos de tus piernas y aún estás demasiado lejos de la meta
como para que la emoción de saber que lo vas a lograr te ayude a pasar el bache.
El kilómetro 37 empieza a estar ya cerca de
la meta y la mente empieza a obligar a las piernas para que reaccionen y no se
rindan ahora. Solo quedan cinco kilómetros, una nimiedad de distancia para un
corredor de maratones, pero por mucho que hayas intentado guardar fuerzas para
el final tus piernas gritan que pares, que no soportan el dolor.
Pero tú debes ser sordo ante los gritos de
tus piernas. Ellas qué saben si están o no cansadas, si duelen o no. Eso lo
debes saber tú, no tus piernas que solo están ahí para moverse sin parar, como
las bielas de una locomotora. Y aquí, en Nueva York, el público no deja de
recordar a tus piernas que han de seguir, que hay que llegar a la meta, que
están entrenadas para eso, que no se paren.
Seguir. Ésa es la parábola de la vida que te
enseñan los deportes de fondo. Siempre seguir. Tal vez mirando atrás, si
quieres, pero siempre seguimos hacia adelante, simplemente porque en la vida es
imposible ir hacia atrás, es imposible deshacer el camino y enmendar los
errores haciéndolos desaparecer. Con suerte podrás corregir el rumbo y volver
de nuevo a la senda correcta de tu paso por este mundo, pero los desvíos que
hayas tomado en algunos momentos de tu vida ya están tomados y quedan allí
trazados para siempre, como queda el rastro en la senda.
martes, 28 de octubre de 2014
Maratón de Nueva York: Del km 26 al 32 (el Muro)
Pocos días ya para que Nueva York viva uno de sus días más memorables. Os dejo aquí la carrera entre el kilómetro 26 y el kilómetro 32. Llegamos al Muro.
En Filadelfia, al día siguiente del Maratón de NY de 2013. Pasé bien el Muro.
Km 26
Al final del Queensboro Bridge giras en un
bonito bucle en bajada para salir a la 58 y de ahí coger ya la larga, larguísima
recta de la 1ª Avenida. Esta curva da acceso de nuevo a la zona del público y
tal vez, junto a los últimos kilómetros de Central Park, éste es el punto del
maratón en el que más gente se agolpa al costado de la ruta, y eso hace de esta
esquina uno de esos lugares en los que vives uno de esos instantes mágicos de
los que te hablaba.
Muchos familiares y amigos de corredores
vienen aquí a ver pasar a su corredor, porque luego tienen tiempo para ir a la
zona de meta y aplaudir su llegada.
Mientras doy el giro a la salida del puente
ya se oyen desde lejos los ánimos del público y me da tiempo a prepararme para
disfrutar de estos instantes. Muchos aprovechan la curva tan cerrada para
recortar unos metros al largo recorrido, pero yo, al contrario, me voy hasta la
parte derecha de la calle y así puedo chocar todas esas manos deseosas de
animarnos a todos.
Km 27
En la esquina de la 1ª Avenida con la 74, por
donde voy corriendo ahora intentando no pensar en la larguísima recta que tengo
por delante, hay una tienda de vinos llamada “Baccus” y en la que en letras
grandes aparece el famoso proverbio en latín “In vino veritas”. Esta frase se
le atribuye a Plinio El viejo y a todo el mundo se le olvida la segunda parte
que dice “et in aqua sanitas”. O sea, en el vino está la verdad y en el agua la
salud.
Ahora, corriendo el maratón, hago caso solo a
la segunda parte y en cada avituallamiento bebo agua y como algo, pero unos
meses atrás, después de pasar el día en el motel de Bridgeport ordenando mis
pensamientos, salí a cenar algo al Oliverio's Ristorante, un italiano que había
junto a la gasolinera, aunque más que comer lo que hice fue beberme una botella
de vino “Levendi Symphonia” de California acompañando a una ensalada César y un
Filet diAngelo.
Km 28
Casualmente en este kilómetro 28 de la
carrera acabo de culminar una de las colinas que hay bajo el asfalto de esta 1ª
Avenida, una calle muy ondulada, por cierto. Esto alivia un poco el sufrimiento
de mis piernas, que se quejan demasiado. Espero tener fuerzas para seguir sin
hacerles mucho caso hasta Central Park.
Miro un momento para atrás y veo a miles de
personas que me siguen, más o menos al mismo ritmo cansino que voy yo. Me anima
el pensar que yo ya he pasado por allí. Pero si vuelvo a mirar hacia delante,
al ver a otras miles de personas que me preceden vuelvo a la realidad de que
aún me queda mucho, muchísimo.
Para animarme sigo chocando la palma de la
mano con todas las personas que me animan, y doy las gracias cada vez que
alguien me grita “Go, David, go”. Mirar a los ojos del público en una carrera
es una buena forma de distraerte de tus pensamientos, de tus males. La gente
que miras te sonríe y te anima aún más si cabe. Y así pasan los kilómetros de
forma mucho más llevadera, casi como si no estuvieras corriendo tanto tiempo,
como si solo hubieras salido a rodar un rato suave, para distraerte un poco.
Km 29
Estoy a la altura de la 97. Ya he pasado la
mitad de este interminable tramo por la 1ª Avenida y quisiera que algo cambiara
esta monotonía. Un giro estaría bien, pero aquí no hay. (…) Es una zona muy
dura en el maratón, en cualquier maratón. Pocas veces he corrido en un
entrenamiento tantos kilómetros, y ahora mis piernas no solo llevan todos estos
kilómetros corriendo, sino que empiezo a notar la fatiga por el madrugón y me
quedan por delante demasiados kilómetros aún. Menos mal que hay público, menos
mal que aquí el público es muy entusiasta, menos mal…
Km 30
A la altura de la calle 103 paso junto al
cartel del kilómetro 30 de carrera. Es una bonita cifra que por un lado me da
ánimos porque ya he hecho una gran parte de la carrera, y por otro lado me
asusta porque queda mucho, queda lo peor y sé que a partir de ahí lo puedo
pasar realmente mal.
Tomo un par pastillas de glucosa y bebo un
buen trago de agua en el avituallamiento. La verdad es que en esta carrera hay
muchos puestos de avituallamientos y los voluntarios que nos sirven son muy
amables y muy entusiastas. Les agradezco de corazón sus atenciones y sigo
corriendo por la 1ª Avenida. Mucha gente ya camina más que corre. En otros
maratones no te puedes permitir el lujo de caminar a partir del kilómetro 30
porque sería casi imposible llegar antes del cierre de control. Pero aquí, en
Nueva York, el control se cierra muy tarde y para muchos corredores populares
es factible acabar la carrera aunque tengan que caminar una buena parte del
recorrido. Seguramente ésta es una de las razones para que sea tan popular
correr aquí, sobre todo para los americanos. (…)
La verdad es que por un lado quisiera que
algo rompiera este bucle interminable de este tramo tan monótono que solo
consiste en correr, saludar, comer algo y esperar que los dolores no te
fastidien demasiado. Estoy entrando en la fase de la desesperación en cualquier
maratón, cuando ya el cansancio se nota claramente y cuando por delante tienes
aún mucho recorrido. Es, seguramente, la fase más dura que se inicia en el muro
y no termina hasta que empiezas a sentir cómo te va llegando la euforia a
medida que te vas acercando a los kilómetros finales.
Sí, es difícil no pensar en otra cosa que no
sea el soñar con que algo te distraiga y haga que esta difícil fase pase lo más
rápido posible.
Pero por otro lado prefieres que todo siga
así, pues esto te permite entrar en un estado de flujo que hace que pase el
tiempo sin pensar demasiado en si te duele algo o en si vas mal. Es difícil de
explicar si no lo has sentido en tu propio cuerpo, pero a veces, cuanto más
dura es la experiencia más fácil es entrar en ese estado de flujo que hace que
el tiempo pase sin que lo notes, que avance por sí solo, sin que tú vayas con
él.
Km 31
Voy llegando al final de la 1ª Avenida. Más o
menos estoy a la altura de la calle 120 y éste es uno de estos raros lugares
del maratón en los que no hay demasiado público. Es una de las zonas más duras
de la carrera, porque llevamos más de cinco kilómetros de una larga recta por
un asfalto en no muy buenas condiciones. Además, (…) la carrera de verdad
comienza más o menos entre el kilómetro 30 y el 32, o sea, más o menos estoy
comenzando ahora el maratón de verdad.
Sí, ya sé que hace mucho que comenzamos a
correr en Fort Wadsworth, en el puente Verrazano-Narrows, pero más o menos
hasta el kilómetro 30 es fácil llegar si has estado entrenando bien para una
carrera de más de cuarenta y dos kilómetros. Pero en esos entrenamientos casi
nunca pasas de esta cifra y, casualmente, aproximadamente en el kilómetro 30,
vayas al ritmo que vayas, es cuando las reservas de glucógeno en los músculos
de tus piernas tocan a su fin, y si no has tenido la precaución de ir comiendo
algo en esta primera parte, a partir de aquí es cuando empiezas de verdad a
tener problemas para mantener el ritmo, y es cuando entras en un mundo nuevo,
un mundo en el que solo al llegar a esta fase en un maratón vas a conocer
realmente. (…) Y menos mal que hay público, porque si no seguramente empezarías
a barajar como la posibilidad más lógica el retirarte de la carrera, sobre todo
si ésta es de las que te hacen pasar más de una vez cerca de tu hotel. Por
suerte, aquí en Nueva York además de que el público es el mejor del mundo sales
de un sitio y terminas en otro, aunque, la verdad, si tu hotel está en el
centro sería sencillo dejar la carrera al pasar el puente de Queensboro y
seguir recto por la 60 para llegar a la zona de meta del Central Park. Pero
aquí, en este maratón, retirarse sencillamente no es una opción y de hecho el
porcentaje de gente que no termina la carrera es ridículo. Solo te puedes
retirar por una lesión muy grave y dolorosa o algo así, pero aunque sea caminando,
el margen para acabar es grande, no como en otros maratones que no dejan
demasiadas horas para cerrar el control.
Km 32
Acabo de pasar el puente de Willis Avenue que
conecta Manhattan con el Bronx. Ya solo queda un último puente, el de la
Tercera Avenida que me volverá a llevar definitivamente a Manhattan dentro de
un rato. Me quedan diez kilómetros, diez duros kilómetros. Cuántos
entrenamientos de diez kilómetros rápidos habré hecho, y sin embargo ahora me
parece una eternidad tener que correr diez kilómetros más. (…) Sé que una vez
que esté llegando a los últimos kilómetros esta sensación de que me queda mucho
y de que me duelen las piernas desaparecerá y se transformará en la ilusión
desbordante que te da el terminar un maratón, y sobre todo este maratón que es
único.
domingo, 26 de octubre de 2014
Clásica 4 puentes de Basauri
Bueno, hoy tocaba carrerita dentro del entrenamiento de fondo de los domingos. He participado en la XVI Clásica 4 puentes de Basauri, una carrera dura que no conocía.
Antes de la carrera he corrido unos 3,5 km de calentamiento y para alargar el total de distancia y tiempo recorridos, ya que esta carrera es de 11,9 km y se me quedaba algo corta. Eso sí, no será muy larga pero es muy dura, ya que el recorrido es por la carretera de Zaratamo en la que hay que subir (y bajar) un par de cuestas importantes, además de otros dos repechos que se me han atragantado un poco.
Ha sido una bonita mañana para correr, aunque demasiado calurosa. Después del calentamiento, he tomado la salida tranquilo y enseguida he encontrado mi lugar, bastante atrás, en el grupo. Hemos salido algo más de 200 personas y he llegado a meta en el puesto 164, pero contento porque he sabido mantener una buena media de pulsaciones en las subidas y he podido apretar en los últimos kilómetros pasando a unos cuantos participantes que me habían dejado en las subidas y bajadas.
Todo el rato he corrido con buenas sensaciones y en meta me he recuperado muy rápido.
Además, mi amigo Gontzal Bilbao (y compañero de club ciclista en la S.C. Bilbaina) ha ganado la carrera y su novia Saioa ha ganado entre las chicas. Enhorabuena a los dos.
Os dejo estas fotos que me ha sacado Carlos.
Antes de la carrera he corrido unos 3,5 km de calentamiento y para alargar el total de distancia y tiempo recorridos, ya que esta carrera es de 11,9 km y se me quedaba algo corta. Eso sí, no será muy larga pero es muy dura, ya que el recorrido es por la carretera de Zaratamo en la que hay que subir (y bajar) un par de cuestas importantes, además de otros dos repechos que se me han atragantado un poco.
Ha sido una bonita mañana para correr, aunque demasiado calurosa. Después del calentamiento, he tomado la salida tranquilo y enseguida he encontrado mi lugar, bastante atrás, en el grupo. Hemos salido algo más de 200 personas y he llegado a meta en el puesto 164, pero contento porque he sabido mantener una buena media de pulsaciones en las subidas y he podido apretar en los últimos kilómetros pasando a unos cuantos participantes que me habían dejado en las subidas y bajadas.
Todo el rato he corrido con buenas sensaciones y en meta me he recuperado muy rápido.
Además, mi amigo Gontzal Bilbao (y compañero de club ciclista en la S.C. Bilbaina) ha ganado la carrera y su novia Saioa ha ganado entre las chicas. Enhorabuena a los dos.
Os dejo estas fotos que me ha sacado Carlos.
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